
Bajo el lema "Semillas nutritivas para un futuro sostenible", la Asamblea General de las Naciones Unidas -en su 68 período de sesiones- proclamó el 2016 Año Internacional de las Legumbres a fin de crear conciencia de sus muchos beneficios, promover su producción y comercio, y fomentar usos nuevos y más inteligentes en toda la cadena alimentaria.
De esta manera, se propone sensibilizar a la opinión pública sobre las ventajas nutricionales de las legumbres como parte de una producción de alimentos sostenible encaminada a lograr la seguridad alimentaria y la nutrición.
Asimismo, constituirá una oportunidad única de fomentar conexiones a lo largo de toda la cadena alimentaria para aprovechar mejor las proteínas derivadas de las legumbres, incrementar su producción mundial, utilizar de manera más apropiada la rotación de cultivos y hacer frente a los retos existentes en el comercio.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha sido designada para facilitar la celebración del Año en colaboración con los gobiernos, las organizaciones pertinentes, las organizaciones no gubernamentales y otras instancias.
Ingredientes claves en muchos platos nacionales y regionales tradicionales -en el caso cubano no concebimos un menú tradicional sin frijoles negros o colorados, ya sea solo o acompañado de arroz- las legumbres forman parte de la cultura alimentaria y de la dieta básica muchas regiones del orbe.
Es conocido que las legumbres encierran el doble de proteínas de las que se encuentran en el trigo y tres veces las del arroz.
Bajas en grasas, ricas en micronutrientes, aminoácidos, vitaminas del grupo B y fibra soluble, las legumbres resultan excelentes para controlar el colesterol y la salud digestiva; dado su alto contenido de hierro y zinc constituyen un alimento excelente para combatir la anemia.
Por si fuera poco, representan un elemento clave en las dietas para hacer frente a la obesidad y prevenir y gestionar enfermedades crónicas entre ellas la diabetes, el cáncer y las cardiopatías coronarias. Al no contener gluten son adecuadas para las personas celíacas.
Además, las legumbres contribuyen a mejorar la salud del ganado pues los residuos de los cultivos pueden utilizarse como forraje para aumentar la concentración de nitrógeno en la dieta.
Para nadie resulta secreto que estas plantas leguminosas tienen la propiedad de fijar el nitrógeno, con los cual contribuyen a aumentar la fertilidad del suelo, lo que a su vez incrementa la productividad de las tierras agrícolas, y elimina la dependencia de los fertilizantes sintéticos. De igual modo promueven la biodiversidad subterránea, creando un entorno adecuado para gérmenes, insectos y bacterias de diversos tipos.
Por ultimo unas precisiones: las legumbres aquellos cultivos leguminosos anuales que producen entre uno y doce granos o semillas de tamaño, forma y color variables dentro de una vaina, utilizados para alimento y forraje.
El término “legumbres” se limita a los cultivos cosechados de manera exclusiva para grano seco, de ahí que se excluyan los cultivos cosechados verdes para alimento, que se clasifican como hortalizas, así como los usados principalmente para la extracción de aceite y los cultivos leguminosos, empleados en exclusiva para fines de siembra, todo ello según la definición de “legumbres y productos derivados” de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
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