
Conocer a Chávez, hablarle, tocar su mano, mirar los ojos más sinceros del mundo, escuchar su palabra vibrante llena de sabiduría y amor por su pueblo y América, interpretar su verbo inconfundible y recoger las más hermosas imágenes del indiscutible líder y ser humano que siempre será, fue un inmenso privilegio que arcó para siempre el ejercicio del periodismo de esta reportera.
Tuve el honor de vivir junto a los venezolanos el triunfo del 7 de octubre de 2012, acompañarlos esa noche en Miraflores, junto a Chávez, quien habló a todos desde el Balcón del Pueblo. Y también compartir con los venezolanos el dolor del 8 de diciembre de ese año, cuando el Comandante informaba que viajaba a Cuba para enfrentar nuevamente una batalla por la vida.
Para los profesionales de la prensa de América y el mundo, Chávez nos deja la enseñanza de servir a nuestros pueblos, de informar, de ser éticos, de ser leales, de no mentir, de ir siempre a nuestras raíces, y por sobre todas las cosas, de respetar a la Patria.
Chávez no se va, como dice su pueblo. Chávez se queda para siempre.
A un año de su partida física, la periodista Angélica Paredes y el fotógrafo del periódico Granma José Manuel Correa nos acercan a la dimensión humana del líder de la Revolución Bolivariana.




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