
Llegó el verano a Cuba: sofocante calor del trópico y un tropel de pies pequeños, en zafarrancho de combate por calles y callejuelas. La meta, DIVERSIÓN... ¡y en el Acuario Nacional lo saben muy bien!
Al tiempo que se agilizan algunos planes de remozamiento en las áreas más antiguas de la instalación, durante este mes de junio arranca una maratón estival que incluye el estrellato de delfines y lobos marinos en diversos espectáculos, exhibiciones en la Isla Tropical, la Gruta Marina y una representación de los principales paisajes acuáticos en la zona de peceras. Todo de martes a domingo, en el horario de 10:00 de la mañana a 6:00 de la tarde (hora local).
Con la eclosión veraniega de julio y agosto, se abulta el paquete de ofertas en un todo incluido de puro entretenimiento familiar. El Acuario despliega sus carpas aún bajo las estrellas, de martes a domingo, de 10:00 de la mañana a 10:00 de la noche.
En este combo recreativo se anuncian espectáculos de ballet acuático y visitas dirigidas con previa reservación; todo aliñado con payasos, magos y juegos de animación.
Para curiosos se develan los misterios del ecosistema marino, mediante la venta de libros, charlas, encuentros con investigadores y videoconferencias.
Como parte del programa, el Acuario ha diseñado una gama de talleres interactivos que garantizan el disfrute pleno de los infantes. Buceo, Natación, Biodiversidad Marina y Entrenamiento de delfines; son algunos de los cursos que se ofrecen. La duración será de un día (Biodiversidad marina y natación se extienden por una semana) y las matrículas estarán abiertas desde la segunda quincena del mes de junio.
El Acuario Nacional abrió sus puertas al público el 23 de enero de 1960, con un patrimonio de 13 peceras de pequeño formato. Con la llegada de la loba Silvia, en 1973, la institución inicia una era de excelencia en el manejo de los mamíferos marinos; que alcanza la cúspide con los performances didácticos de los delfines Diana y Ciclón, en 1985.
Hoy la institución deviene puntera investigativa del mundo marino y ostenta un delfinario con capacidad para 1200 espectadores que se unen al lobario, y a las múltiples exhibiciones subacuáticas y áreas comerciales.
Sin dudas una ruta de obligado recorrido, para esos pies pequeños que desandan las calles de este verano, con el más grande de los dones: la capacidad de asombro.


Web premiada con el Premio Internacional OX 2016