
A pesar de que los pronósticos sobre el tiempo coinciden en que el insignificante invierno cubano podrá presentarse poco lluvioso, muchos productores de papa en Matanzas cruzan los dedos y no dejan a la improvisación todas las labores que conlleva el exigente cultivo.
Así las cosas, agricultores de los municipios de Colón y Calimete iniciarán la siembra el próximo cinco de noviembre, con un estimado de 600 hectáreas, si se incluyen los compromisos del norteño territorio de Martí, donde los trabajadores de la cooperativa de producción agropecuaria El Sordo no han dejado detalle a la improvisación.
Como se contempla en el llamado paquete tecnológico, los matanceros plantarán además de la semilla de factura nacional, otras de importación, obviamente adquiridas en la distante Europa, con la finalidad de intercalar variedades y estimular los rendimientos sobre los siete mil quintales por hectárea.
Si bien es cierto que durante la pasada campaña el tiempo le jugó una mala pasada a todos los productores de papa en la nación, lo cierto es que los matanceros desde hace tiempo asumen el desafío agronómico de cultivar el alimento e inscribirlo en términos de rentabilidad económica, para situarse entre los tres mayores productores en la nación.
Que los resultados de esta siembra de papa, que se degusta a mediados de febrero del próximo año, sobrepasen el millón de quintales en esta provincia, depende en buena medida de materializar el laboreo en poco más de dos mil hectáreas, acometer las labores agro-técnicas indicadas y como no pocos señalan: cruzar los dedos para que el invierno no les repita una mala pasada.
Web premiada con el Premio Internacional OX 2016