
Trier, Alemania.- En toda Alemania se respira un aire de optimismo extraordinario, pero solo después de la victoria sobre Inglaterra, por un cómodo 4 a uno, en partido de octavos de final del Campeonato Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010.
Esta ciudad parecía desierta durante la celebración del encuentro Alemania-Inglaterra, pero al sonar el silbatazo final, se produjo un giro de 360 grados y por todos lados la algarabía fue enorme, todos reían, saltaban, se abrazaban; los autos iban adornados con banderas alemanas, con las luces encendidas y haciendo sonar sus cornetas.
No es para menos, pues todos sabían que se producía un partido entre dos de los grandes y que todo podía suceder; pero en la realidad de la cancha el once teutón fue mejor y se llevó merecida victoria; aunque algunos nos preguntamos que hubiera pasado de aceptarse como bueno el que debió ser el segundo gol de los ingleses.
El arquero alemán fue astuto, cogió la jabulani como si nada hubiera pasado y salio con ella para ponerla en juego, al darse cuenta que el juez de línea nada había visto y menos el arbitro. Cosas del deporte, porque después las repeticiones dejaban bien claro que el balón había entrado por buen margen.
Claro, los germánicos, aquí en casa propia aducen que ellos hicieron cuatro goles, que la victoria hubiera sido de ellos de todas formas y que fueron mejores sobre el césped en todo momento, y en buena medida tienen razón, aunque no se juega igual debajo en el marcador que con empate; ahora bien, esto, que quede en la misma página de la "mano de Dios".
Lo cierto es que los tanques alemanes fueron contundentes y serán un duro rival para cualquier oponente.
Web premiada con el Premio Internacional OX 2016