Almendares, más que un río

2019-01-07 09:24:45 / web@radiorebelde.icrt.cu / Lucía Sanz Araujo

Diorama del vapor Almendares
Fotos de la autora

Trasládese junto a nosotros hasta inicios del siglo XIX. ¿El panorama en Cuba? un creciente desarrollo de la agricultura y el comercio, por una parte, mientras por la otra sobresalía el pésimo estado de los caminos con su consiguiente afectación para el transporte de mercancías, productos y también la correspondencia todas en franco incremento.

¿Cómo solucionar el problema? A falta de pan, casabe, reza un antiquísimo refrán aplicable a la historia del Correo en la mayor de las Antillas. Por eso, se emprendió un estudio a fin de valorar la factibilidad del establecimiento de líneas de barcos de cabotaje* que transportasen tanto las mercancías como la correspondencia.

Tras las gestiones de rigor, el 24 de mayo de 1818, el coronel Juan O' Farrill obtuvo la autorización para el establecimiento de una línea de vapores entre La Habana y Matanzas por el este; con posterioridad, se extendería el servicio por el oeste hasta Mariel, Cabañas y Bahía Honda.

Más tarde, la empresa de Ramón Herrera comenzó a operar la línea internacional "Vapores Correos de las Antillas", esta cubría la ruta de La Habana - Thomas (Islas Vírgenes), con escalas en Nuevitas, Gibara y Santiago de Cuba, antes de abandonar las costas cubanas.

A mediados del propio siglo XIX entró en explotación la línea "Vapores de la Costa Sur", la cual partía de Batabanó con destino a Santiago de Cuba, hacía escala en los puertos de Cienfuegos, Casilda (Puerto de Trinidad), Tunas de Zaza, Júcaro, Santa Cruz del Sur y Manzanillo; de esta manera se amplió, considerablemente, el servicio postal hacia el interior de la Isla.

Un elemento significativo: los barcos hacían conexión con el tren Habana-Batabanó y recibían la correspondencia expedida en la capital del país para los diversos lugares de la ruta.

A bordo de cada buque existía un buzón en el cual se recibía la correspondencia que era manipulada y distribuida por el conductor del barco, la nave funcionaba a veces como una oficina de correos ambulante. Ese servicio cubría la recepción y entrega de la correspondencia en cada uno de los puntos de escala.

Mediante los vapores costeros era remitida la correspondencia tres veces a la semana a Matanzas y a Cárdenas, prosiguiendo por la costa norte a los siguientes lugares: Sagua la Grande, Caibarién, Nuevitas, Gibara y Baracoa, rindiendo viaje en Santiago de Cuba. También, existía un viaje semanal de Batabanó a la colonia Amalia (actual Isla de la Juventud).

En ocasiones, barcos extranjeros que hacían escala en Santiago de Cuba, cuyo destino final era La Habana, fueron utilizados para enviar correspondencia sirviendo como medios de transporte de cabotaje. Sumamente interesante resulta el estudio de los cuños –muy variados- utilizados para marcar la correspondencia.

Y ya que hablamos de vapores o barcos, con el nombrado Neptuno se estableció la navegación de cabotaje, en 1819, desde La Habana hasta Matanzas.

Los que con mayor regularidad cubrían ambas líneas de cabotaje fueron: Isabel, Habanero, Cienfuegos, Comandatario, General Dulce, Nuevo Almendares, Moctezuma, Nueva Carolina, Pájaro del Océano, Barcelona, Villa Clara, Manzanillo, Gloria, Argonauta, Valmaseda, Trinidad y Almendares.

Hoja de bloque vapor Almendares

Esta última, una de las naves que más tiempo se mantuvo en activo, aparece en par de emisiones postales cubanas. Quizás la más significativa sea la hoja bloque o souvenir conmemorativa por el VIII Congreso de la Federación Filatélica Cubana.

Dicha pieza comenzó a circular el 13 de noviembre de 1982, posee las siguientes medidas: 109 x 60 milímetros. Posee dentado 12.5, su tirada fue de 299 000 ejemplares y un valor facial de un peso.

En su diseño, José Antonio Medina armonizó de manera plástica y coherente elementos relativos al correo por barcos de cabotaje: los recorridos por ambas costas, los puntos de recogida y entrega de la correspondencia, las principales marcas empleadas en ambas líneas y dentro del sello el vapor Almendares.

Si visita la Sala Cuba del Museo Postal Cubano José Luis Guerra Aguiar, en la planta baja del Ministerio de Comunicaciones, en La Habana, podrá apreciar un diorama del citado barco, y seguir todo el proceso de confección de las piezas, desde el boceto, la pieza en proceso de realización y ya impresa.

*Cabotaje: tráfico marítimo que se hace por las costas.

Del lenguaje filatélico


Hoja bloque, hoja filatélica, hoja souvenir: Es el conjunto formado por uno o varios sellos conmemorativos o temáticos impresos juntos en una pequeña hoja por lo general con grandes márgenes en los que suele aparecer el motivo de la emisión.

Casi siempre, sus sellos tienen un valor facial más alto que el de los sellos de una emisión. En no pocas ocasiones constituyen un complemento de la emisión de sellos realizada por el mismo motivo. Aunque se pueden utilizar para franquear la correspondencia casi siempre sirven para fines filatélicos, es decir, para coleccionar.

Valor facial: Precio escrito en los sellos y hojas bloque. Cubre las tarifas postales y es el de venta en las oficinas de correos.



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