Dulce María Díaz fue a alfabetizar con nueve años de edad . Foto: Teresa Valenzuela.
La maestra de la educación especial Dulce María Díaz Beltrán tenía sólo nueve años de edad cuando marchó a alfabetizar en 1961 a Buey Arriba , un municipio montañoso situado en la provincia de Granma.
A Radio Rebelde ofreció sus impresiones sobre aquellos inolvidables meses:“Lo que me marcó fue que yo nunca estuve antes en el campo y por lo tanto fue una experiencia nueva conocer otra vida diferente a la mía en la ciudad; al principio como era tan pequeña los campesinos no dejaban que permaneciera mucho tiempo fuera de la casa como el resto de las alfabetizadoras que eran mayores, pero ese temor desapareció después poco a poco y me incorporé al grupo”.
Pese a ser una niña pequeña alfabetizó a tres campesinos que, aunque no recuerda sus nombres, aprendieron con facilidad con la niña y le mostraron sus afectos y cuidados todo el tiempo que duró la Campaña.
Para ella la alfabetización fue algo muy lindo que cambió el destino de los cubanos y el país; fue una experiencia inolvidable tanto la estancia en el lugar como conocer un medio de vida diferente al de la ciudad.
Estaban equivocados aquellos que pensaron que las emociones terminarían al coger el tren que nos traería de vuelta a la casa-afirma Dulce María-. “ Ahora mismo mientras hablo me ubico en la Plaza de la Revolución José Martí, conociéndonos los brigadistas, viendo que era gigantesca la cantidad de alfabetizadores que fuimos a cumplir con nuestro deber. Todos estábamos tan felices y orgullosos y muchos lloraban por la emoción”.
¡Qué decir de la presencia de nuestro Comandante en jefe Fidel Castro que fue la principal motivación que tuvimos para seguir estudiando; en el caso mío para hacerme maestra!
No obstante sus nueve años de edad Dulce María recuerda, además, de aquel acto extraordinario del 22 de diciembre de 1961,en la Plaza de la Revolución alegría y la emoción cuando todos los alfabetizadores dijeron a coro Fidel: “ Fidel, dinos que otra cosa debemos de hacer, y la respuesta no sería otra que estudiar”. A partir de entonces Cuba sería hasta nuestros días una gran escuela.
No obstante tener 67 años de edad actualmente es maestra del taller de confecciones de la escuela especial Tupac Amaru, de Alamar, La Habana del Este, en la capital del país a la que asisten niños, adolescente y jóvenes con dificultades en el intelecto.
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