Ataques areos presagiaban la invasin

2010.04.15 - 08:41:16 / web@radiorebelde.icrt.cu / Teresa Valenzuela Garca

Ataque areo a Cuba el 15 de abril de 1961
La Habana, Cuba.- Para orgullo de los cubanos la victoria de Playa Girón pasó a la historia como la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América. Fueron días heroicos e inolvidables para el pueblo  que unido como un solo puño invencible propició el más bochornoso fracaso al imperialismo norteamericano.

El día 15 de abril de 1961 comenzó el presagio de la invasión. Cuentan los protagonistas de los sucesos que era sábado y la mañana amaneció soleada en la Isla. La población se movía expectante y serena. Era un secreto conocido por todos que Estados Unidos preparaba una agresión militar contra Cuba, e incluso algunos de los funcionarios de la Casa Blanca indicaron que preparaban tropas en países centroamericanos para ejecutar las criminales acciones.

Ese día, miles de hombres ya estaban movilizados en sus respectivos puestos de combate. Una mayoría eran civiles incorporados a las Milicias Nacionales Revolucionarias, nacidas desde lo más humilde del pueblo. La decisión de todos era única: defender la Patria al costo que fuera necesario.

Se conocía de fuentes seguras que se preparaban acciones agresivas contra el pueblo cubano y su Revolución, organizadas por Washington y apoyadas por gobiernos títeres, como los de Nicaragua y Guatemala, que, se supo después, prestaron territorios y asesores para entrenar a fuerzas contrarrevolucionarias.

Poco más tarde de las 06:00 hora local de aquel día, en una acción simultánea, seis aviones ligeros del tipo B-26 fabricados en Estados Unidos y empleados por la US Air Force durante la Segunda Guerra Mundial y contra Corea del Norte, bombardearon el aeropuerto de Santiago de Cuba, la base aérea de San Antonio de los Baños, las instalaciones de la Jefatura de la Fuerza Aérea y la pista de Ciudad Libertad, en La Habana.

Entre los defensores de la Patria cayó el artillero antiaéreo Eduardo García Delgado, quien antes de morir a causa de la metralla de un rocket, escribió con su sangre "Fidel". La Operación Pluto, de la CIA, estaba en marcha, pero también la respuesta de todo un pueblo.

El saldo fue siete fallecidos, entre ellos mujeres y niños que vivían en lugares cercanos a los puntos de bombardeo, y decenas de heridos. Poco después se confirmó que las naves habían despegado desde Nicaragua. Fragmentos de los proyectiles lanzados fueron mostrados al Cuerpo Diplomático en La Habana. En ellos aparecían las siglas APSO TARGET, US NAVY, en clara demostración de su procedencia y de quienes eran los organizadores y ejecutores de la acción enemiga, dirigida a destruir la pequeña y anticuada fuerza aérea cubana, desproteger las tropas locales cuando iniciaran la agresión por tierra y llevar el miedo y la confusión a la población.

En aquellos momentos Cuba contaba para su defensa sólo con 12 pilotos y 11 cazas de combate en condiciones de volar.

A media mañana, se conocía el parte oficial firmado por el Comandante en Jefe Fidel Castro: "Nuestro país ha sido víctima de una criminal agresión imperialista que viola todas las normas del derecho internacional. Cada cubano debe ocupar el puesto que le corresponde en las unidades militares y en los centros de trabajo sin interrumpir la producción, ni la campaña de alfabetización, ni una sola obra revolucionaria. La Patria resistirá a pie firme y serenamente cualquier ataque  enemigo, segura de la victoria."

El poder de fuego de las baterías antiaéreas cubanas, cuyos miembros eran en su mayoría jóvenes y algunos hasta adolescentes, alertadas de la posibilidad de un ataque enemigo, logró el retiro de los bombarderos B-26, e incluso evitaron su retorno, pues después se conoció que el plan comprendía un segundo ataque aéreo de similares proporciones.

Fuentes consultadas apuntaban: “cuando se pasó revista a los resultados de los ataques, se comprobó que la destrucción de los aviones cubanos en tierra había fracasado”. Las medidas de precaución fueron reforzadas de inmediato, y fortalecidas las baterías antiaéreas, pues los primeros ataques presagiaban otras acciones militares. Asimismo, la aviación cubana quedó en condiciones de repeler otros posibles ataques. La escalada terrorista contra la Revolución Cubana sólo había comenzado.

El enemigo sufrió severas pérdidas. Algunos aviones no regresaron a las bases (uno de ellos cayó en el Estrecho de La Florida), otros lo hicieron averiados debido al fuego antiaéreo cubano, que demostró de manera clara que no se podía violar de manera impune el cielo patrio.



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