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Batalla martiana contra los pulpos monopólicos
2010.11.15 - 10:15:35 / web@radiorebelde.icrt.cu / Miralys Sánchez Pupo

La Habana, Cuba.- José Martí enjuició desde el propio territorio de Estados Unidos el nacimiento y el avance del capitalismo desarrollado estadounidense al que se enfrentó desde sus medulares enjuiciamientos. Se acercó y criticó lo más profundo de sus raíces, es decir el monopolio, como entraña económica del imperialismo. Y aunque tal fenómeno creció y llegó con formas cada vez más crueles, él blandió contra él con sus mejores armas ideológicas como advertencia ante el futuro.
El posicionamiento del Maestro en medio de tal combate lo tipifica de forma nítida como un antiimperialista real que le conoció las entrañas y se anticipó en la lucha humanística ante el dominio que ya advertía la existencia de tales pulpos monopólicos. Desde aquellas trincheras del desarrollo económico ellos contravenían el desenvolvimiento del desarrollo de la libertad de competencia ante el mercado, al ahogar de forma drástica, todo escalón que se les interpusiera en la atmósfera social.
Por eso Martí delineó de forma muy gráfica la esencia del monopolio que quiso descubrir ante todos para que se defendieran de sus consecuencias. De ahí su descriptiva frase donde precisó que lo veía como un gigante implacable sentado ante la puerta de todos los humildes. Ellos serían desde esa visión parte de la larga cadena a partir de las manos de las invencibles corporaciones formaban un tejido abrumado. Ese encargado de ahogar a las pequeñas industrias y dominar todo el horizonte social bajo su único poder para enriquecerse cada vez más.
El dibujo martiano a través de sus palabras hasta le colocó una especie de rayo suspendido en su cabeza y debajo de sus pies ardientes volcanes. Toda una imagen terrorífica que a pesar de su poder era necesario enfrentar en medio de aquel escalón del desarrollo económico del capitalismo.
La vida de tal monstruo que constituyen los monopolios tenía facultades que nada las tronchaba como la facilidad para modificar precios o elevarlos a la altura que deseara al convertirse en una especie de tiranuelo atroz. En una de sus afamadas cartas al Diario La Nación de Buenos Aires, exactamente la escrita el 26 de marzo de 1888 la denuncia martiana precisó:
“… la congregación más descarada y alarmante de las grandes empresas e industrias en “ligas” que aquí se llaman trust, para mantener en alto los derechos sobre artículos de necesidades, y a su favor limitar la producción interior, alzar los precios y repartirse a prorrateo al provecho, es decir, las superganancias.”
Desde tal análisis se encontró una de las batallas martianas contra los pulpos monopólicos que continúan en la actualidad imperialista con sus ansias de constante enriquecimiento propagando la guerra por todo el planeta.
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