
Todos necesitamos siempre recibir los servicios de determinadas instituciones, y en ocasiones, somos nosotros los que los ofrecemos. Pero por ms que se hable de este tpico, en vez de mejorar, en la mayora de los casos se hace un cliche ser partcipes de la muerte de un burcrata, como el tan conocido filme cubano. Es necesario sentir con el corazn y no con la frialdad del amor por lo material, para de esta forma no robar el tiempo de las personas, y mucho tiempo hacerles pasar un mal rato.
Hace unos aos el profesor Calvio, en su gustado programa "Vale la pena", cit en una en sus cartas la felicitacin que una televidente le daba a una persona por haberle servido correctamente. Es lastimosa pero cierta, esta realidad. Se convierten en extraterrestres los que hacen bien su trabajo. Pero es que esta Isla necesita una gran invasin de estos seres.
En qu momento se perdi la razn de un buen servicio? Fue acaso en la familia y somos los consumidores y el entorno, que nos convertimos en los responsble de que nos "amarguen el da" por un mal servicio.
Afortunadamente, no en todos los lugares sucede esto, aunque insisto que debe ser un dogma debe todos los que trabajen con la poblacin. En ocasiones vamos prejuiciados a que vamos a ser mal atendidos. En otros momentos somos sorprendidos cuando en el lugar que menos esperamos recibimos una buena atencin.

Por otra parte, debemos concientizar sin esdrujulizar, la importancia de la gratitud de los clientes. No se tenga la duda, que en un pas de un eterno verano, y despus de largo tiempo de espera a veces, cuando la persona recibe un buen servicio, no solo hacemos lo que nos corresponde, sino q contribuimos a darle un poco de felicidad, y sin duda salud a ese corazn.
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