
La Habana, Cuba.- Carlos Muñiz Varela tenía solamente 26 años, cuando dos balas de calibre 45 le arrebataron la vida aquel sábado, 28 de abril de 1979. Conducía su automóvil por la avenida California en el barrio de Guaynabo, de San Juan de Puerto Rico.
Sus asesinos gozan de 31 años de impunidad. Protegidos por sucesivos gobiernos norteamericanos, confían en que el Buró Federal de Investigaciones no contará lo mucho que sabe, aunque la organización terrorista Omega 7 se atribuyó la autoría del crimen poco después del asesinato.
¿Pero quién era Carlos Muñiz Varela? ¿Por qué era importante para la CIA su desaparición física?
Nacido en la provincia de Matanzas, llegó a Puerto Rico a los siete años de edad, junto a su madre y su hermana, y se destacó como líder estudiantil y laboral.
Muñiz Varela fundó Viajes Varadero en 1978 para facilitar las visitas de la emigración cubana a la Isla. Inmediatamente, los terroristas atacaron la agencia.
Pusieron bombas y amenazaron a los dirigentes, pero Carlitos no se amilanó. Había creado con varios emigrados la Brigada Antonio Maceo, que construyó los primeros puentes entre Cuba y su comunidad en el exterior. Fundador también de la revista Areíto, su único «delito» fue impulsar los vínculos entre los buenos cubanos de la emigración y la Patria.
Cuatro meses después de haber comenzado los viajes, Carlos fue asesinado por individuos vinculados a la mafia cubano americana de extrema derecha, y luego de 31 años, el atentado no ha sido esclarecido.
La piedra en el camino hacia la justicia es Washington. Fue la CIA quien cultivó y entrenó a los asesinos, quien les enseñó a mentir y a matar con tal de que derrocaran a la Revolución cubana. El FBI lo sabe y lo encubre. Por eso se rehúsa a extraditar a Posada Carriles, o a procesar a los asesinos de Carlos Muñiz.
Washington es el verdadero responsable. Los que apretaron el gatillo son sus mercenarios.
Web premiada con el Premio Internacional OX 2016