
La Habana, Cuba.- El testimonio de héroes anónimos, protagonistas hace medio siglo de la Victoria militar de Girón, constituyó parte de la celebraciones del deporte cubano por la gesta. José Antonio Díaz y Armando Hernández fueron de los oradores que cautivaron el auditorio de varias generaciones.
Para el primero, quien puso su pecho a las balas, Girón constituyó huella indeleble para su formación como cubano antiimperialista y socialista.
Narró vivencias del bombardeo de aviones mercenarios de Ciudad Libertad, donde hacía guardia como parte del batallón 111 de las Milicias Revolucionarias, el trayecto hacia las arenas de la sureña playa y el enfrentamiento del enemigo en encarnizados combates.
Díaz se convirtió posteriormente en esgrimista de talla internacional, campeón de Cuba, profesor de la Universidad del Deporte y escritor de libros como legado.
Los días de peligro que vivió Hernández, hoy fotógrafo del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) y autor de varios volúmenes, le marcaron para toda la vida, e incrementó su oposición a todo lo que represente injusticia, lo mismo que hoy a quienes, sin escarmentar, invaden -en nombre de la democracia-, pueblos como el de Irak y bombardean Libia.
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