Che: forjador de hombres como él

2018-10-08 06:08:45 / web@radiorebelde.icrt.cu / Víctor Pérez Galdós

Che: forjador de hombres como él

El 8 de octubre de 1967, en la Quebrada del Yuro, en Bolivia, el Comandante Ernesto Che Guevara libra su último combate.

Al ser herido y hallarse su arma inutilizada fue hecho prisionero.

Resultó trasladado hacia la escuelita de La Higuera donde lo tienen retenido hasta que el día siguiente a la una y treinta de la tarde fue vilmente asesinado.

Se intentaba así con su desaparición física que se diluyera su ejemplo en el tiempo.

Pero por el contrario el Che alcanzaría una mayor dimensión en la historia.

Nacido en la ciudad de Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928, desde joven se sensibilizó con la situación que padecían en el mundo, y de modo especial en América Latina, múltiples hombres y mujeres.

Particularmente entre diciembre de 1951 y julio del año siguiente en un singular recorrido que hiciera junto a su amigo Alberto Granado por varios países latinoamericanos pudo apreciar esa realidad.

Cuando cumplía 24 años se hallaba en un leprosorio de Perú. Y en un encuentro con enfermos y personal médico de esa institución, al hablar en la actividad que le organizaron para festejar su onomástico, llegó a exponer:

Quiero recalcar algo más, un poco al margen del tema de este brindis, aunque lo exiguo de nuestras personalidades nos impide ser voceros de su causa; creemos, y después de este viaje más firmemente que antes, que la división de América en nacionalidades inciertas e ilusorias es completamente ficticia. Constituimos una sola raza mestiza que desde México hasta el estrecho de Magallanes presenta notables similitudes etnográficas. Por eso, tratando de quitarme toda carga de provincialismo exiguo, brindo por Perú y por toda América unida

El seis de julio de 1953, después de haber concluido sus estudios y de recibir el título de médico, decidió salir de su país natal.

En la estación ferroviaria General Belgrano, en Buenos Aires, ante la presencia de familiares y amigos que lo despedían, él avanzó hacia el tren que ya iniciaba su marcha. Entonces de pronto se vira, alza el brazo donde sostenía un bolso, y grita: “¡Aquí va un soldado de América!”



No imaginaron los testigos de esa escena que en el transcurso de pocos años Ernesto Guevara sobresaldría como un aguerrido combatiente, en este caso durante la guerra revolucionaria en Cuba.

Antes que eso ocurriera, en Guatemala en junio de 1954 él se ofreció para defender al gobierno constitucional de Jacobo Arbenz, que había llevado adelante un programa progresista en el país y contra el cual se había lanzado una agresión apoyada por el gobierno de los Estados Unidos de América.

Ante la tensa situación que se creó tras el derrocamiento de Arbenz, en el mes de septiembre Ernesto Guevara se vio obligado a salir de Guatemala y entonces se dirigió en tren hacia México.

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Fue en este país que se reencuentra en forma casual con el cubano Antonio, Ñico, López, quién había participado en las acciones ocurridas en Cuba el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente.

A Ñico López Ernesto lo había conocido y se relacionó con él en Guatemala. Y fue a través de Ñico en la capital mexicana que conoció primero a Raúl y después a Fidel Castro.

Del encuentro inicial que tendría con Fidel, señaló en un trabajo que elaboró años después del triunfo de la Revolución Cubana:

Lo conocí en una de esas frías noches de México, y recuerdo que nuestra primera discusión versó sobre política internacional. A las pocas horas de la misma noche –en la madrugada- era yo uno de los futuros expedicionarios.

A partir de ese instante el joven Ernesto Che Guevara se interrelaciona con Fidel y con otros de los cubanos que se hallaban en México con vistas a prepararse en dicho país para retornar a Cuba lo más pronto posible para reanudar la lucha contra la dictadura militar reaccionaria de Fulgencio Batista.

Ernesto atraviesa un instante particularmente difícil en junio de 1956 cuando en unión de los cubanos que se adiestraban resultó detenido en un rancho en las afueras de Ciudad México.

Sobre él pesaba el peligro de cómo era un extranjero sin la documentación correspondiente fuera incluso deportado. Estuvo alrededor de un mes detenido. Fidel no lo abandona. Se esfuerza en forma notable por lograr su liberación hasta que lo consigue.

Che: forjador de hombres como él El Che entonces se reincorpora al grupo de revolucionarios cubanos que intensifican su preparación para estar lo más apto posible para continuar combatiendo al régimen dictatorial en Cuba.

Fue así como en la madrugada del 25 de noviembre de 1956 forma parte de los 82 expedicionarios que dirigidos por Fidel salen del puerto mexicano de Tuxpan a bordo del pequeño yate Granma hacia Cuba.

Más allá de las incomodidades que tuvo que encarar por la gran cantidad de hombres que viajaban en el pequeño yate, unido a los bultos con las armas, uniformes, alimentos, así como las vasijas con agua y combustible, para el Che la travesía durante casi siete días fue extremadamente dura porque sufrió ataques de asma, enfermedad que lo que aquejaba desde la etapa de su niñez. Pero aun así sobresalió por su entereza.

A Cuba llegó el dos de diciembre de 1956 y tres días después recibió su bautismo de fuego, cuando los combatientes rebeldes sufrieron un sorpresivo ataque de los soldados de la tiranía en la zona conocida como Alegría de Pío.

Producto de ello los expedicionarios resultaron dispersados. Varios de ellos en los siguientes días fueron apresados y asesinados por las fuerzas de la dictadura. Sólo un pequeño grupo pudo reencontrarse con Fidel días después en la zona montañosa al contar con la ayuda de los campesinos.

Concebido inicialmente para desempeñar las funciones de médico, atendiendo a su profesión, dentro de la tropa rebelde, muy pronto en Cuba el Che sobresalió como un aguerrido combatiente.

Ya en el mes de julio de 1957 Fidel le otorgó el grado de Comandante. Fue el primero de los combatientes que le conferían tal condición.

En el transcurso de la guerra Fidel le encomendó la realización de misiones importantes. Primero, después del combate en la zona del Uvero, el 28 de mayo de 1957, le asignó dirigir una pequeña columna y la atención de los combatientes que habían sido heridos.

Y en agosto de 1958 Fidel confía igualmente en el Che Guevara para encabezar otra Columna que debía dirigirse desde la Sierra Maestra hasta la central provincia de Las Villas.

El Che cumplió a cabalidad esa misión y en el territorio villareño desarrolló una activa labor política y también participó en combates y batallas. De modo especial dirigió la batalla de Santa Clara en la etapa final del año 1958.

Tras el triunfo de la Revolución igualmente se destacó como dirigente revolucionario. Además de sus funciones como Comandante desempeñó varias responsabilidades: Jefe del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria, Presidente del Banco Nacional de Cuba y Ministro de Industrias.

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Además formó parte primero de la Dirección de las Organizaciones Revolucionarias Integradas y después del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba.

El Che se ganó el cariño del pueblo cubano y su ejemplo sirvió de fuente de motivación y enseñanza. Igualmente a nivel internacional alcanzó un gran prestigio.

Participó en representación de Cuba en varios eventos internacionales, incluso en la reunión de la asamblea general de la Organización de Naciones Unidas el 11 de diciembre de 1964.

Allí con su sencillo uniforme verde olivo y con un lenguaje preciso y diáfano denuncia la explotación que estaban sufriendo numerosos países, así como expresa la solidaridad de Cuba con los pueblos que luchan, en cualquier parte del mundo, para hacer realidad los derechos de soberanía plena, proclamados en la Carta de las Naciones Unidas.



Varios días después el Che sale rumbo a Argelia y seguidamente visita varios países africanos.

En la etapa final de su extenso recorrido por varios países africanos y árabes, el Che el 24 de febrero de 1965 está de nuevo en Argelia donde participa y habla en el segundo Seminario Económico de Solidaridad Afroasiática.

En ese evento señala que Cuba elevaba la voz de los pueblos de América, y precisa que dicha reunión constituía una asamblea de los pueblos del mundo que luchan.

Resalta que esa lucha había que desarrollarla también por librarse de las trabas coloniales o neocoloniales. Expresa que era imperioso obtener el poder político y liquidar a las clases explotadoras, para después afrontar la segunda etapa de la lucha, que adquiere características más difíciles que la anterior.

Y enfatizó:

No hay fronteras en esta lucha a muerte, no podemos permanecer indiferentes frente a lo que ocurre en cualquier parte del mundo; una victoria de cualquier país sobre el imperialismo es una victoria nuestra, así como la derrota de una nación cualquiera es una derrota para todos. El ejercicio del internacionalismo proletario es no sólo un deber de los pueblos que luchan por asegurar un futuro mejor, además, es una necesidad insoslayable


Consecuente con lo que había expuesto tanto en esa como en anteriores ocasiones el Che en ese año 1965 decide salir de Cuba para continuar dando su ayuda a la causa de otros pueblos en el mundo.

Y esto lo hace constar en una carta de despedida que le escribe a Fidel en la cual le señaló:

Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío. Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos

Y en otra parte de esta carta también manifestó el Che:

Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos. Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor; aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos... y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo dondequiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura

El Che Guevara primero estuvo durante varios meses en 1965 en el territorio del Congo Leopoldville y a partir de noviembre de 1966 llegó a Bolivia.

El siete de noviembre de ese año hizo sus primeras anotaciones en su diario en dicho país. Señaló:

Hoy comienza una nueva etapa. Por la noche llegamos a la finca. El viaje fue bastante bueno. Luego de entrar, convenientemente disfrazados, por Cochabamba. Pachungo y yo hicimos los contactos y viajamos en jeep, en dos días y dos vehículos

Durante 11 meses el Che permaneció en unión de un grupo de combatientes internacionalistas, entre ellos algunos cubanos, en el territorio boliviano. Allí cumplió 39 años. Precisamente el 14 de junio escribió en su diario: “He llegado a los treinta y nueve y se acerca inexorablemente una edad que da que pensar sobre mi futuro guerrillero, por ahora estoy “entero”.

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Menos de cuatro meses más tarde libró su último combate.

Acerca de la trascendencia y vigencia de su vida y obra para los cubanos, así como para múltiples hombres y mujeres en diferentes partes del mundo Fidel hizo referencia tanto en la velada solemne efectuada en La Habana el 18 de octubre de 1967 y en otras ocasiones.

En ese gran acto realizado en la Plaza de la Revolución “José Martí”, en homenaje al Che, Fidel destacó que el Che no cayó defendiendo otra causa que la de los pobres y de los humildes de esta Tierra.”

Y aseguró:

Y ante la historia, los hombres que actúan como él, los hombres que lo hacen todo y lo dan todo por la causa de los humildes, cada día que pasa se agigantan, cada día que pasa se adentran más profundamente en el corazón de los pueblos

Treinta años después en la Plaza de la Revolución Ernesto Che Guevara, el 17 de octubre de 1997, al ser depositados los restos del Guerrillero Heroico, y varios de los combatientes internacionalistas caídos en Bolivia, en el memorial que se creó en el complejo monumentario existente en la ciudad de Santa Clara, Fidel también expresó:

Veo además al Che como un gigante moral que crece cada día, cuya imagen, cuya fuerza, cuya influencia se han multiplicado por toda la tierra

Fidel precisó, además:

Che fue maestro y forjador de hombres como él. Consecuente con sus actos, nunca dejó de hacer lo que predicaba, ni de exigirse a sí mismo más de lo que exigía a los demás



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   ULISES ALBERTO PAIVA PALACIOS      upaivapalacios@gmail.com      PERU
   15.10.2018 - 2:10 am
EL DEBER DE TODO REVOLUCIONARIO ES HACER LA REVOLUCIÓN Y ESTA EMPIEZA POR UNO MISMO. SIGUE VIGENTE EL DISCURSO Y ACCIÓN DE ERNESTO GUEVARA EN ESTA NUESTRA AMÉRICA Y EL MUNDO.


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