
Hace unos días conversaba con mi viejo amigo Reinaldo sobre nuestros días infantiles y ambos recordábamos un detalle de aquellos momentos: los muñequitos. Hablo de los impresos, los que venían en forma de revista y que eran buscados insistentemente cada semana. Superman, Titanes Planetarios, Tarzán, Batman… un montón.
Pero los que estaban en primerísimo lugar eran los de cowboys, como les decíamos a los de vaqueros: El Llanero Solitario, Gene Autry, Roy Rodgers, para todos los gustos. Aunque a mí personalmente me gustaba uno que no era muy popular, Cisco Kid, quien con su ayudante Pancho resolvía miles de entuertos.
Casi todos los muñequitos venían de México, por eso para mí Cisco Kid era un símbolo de allá, más cuando mucho después me enteré que en tierras aztecas llaman Cisco a los Francisco, costumbre que entre nosotros no prevaleció.

Muchos años después, ya en mi etapa de rockero de la W, conocí al grupo War y a través de ellos su canción del mismo nombre, Cisco Kid, compuesta por sus integrantes Thomas Allen, BB Dickerson, Harold Brown y Charles Miller para su primer larga duración La vida es un ghetto. Fue el mayor éxito de la banda y estuvo en los primerísimos lugares a fines de abril y comienzos de mayo de 1973.
El tema es muy pegajoso y describe las aventuras de Cisco y su ayudante Pancho, según el muy exitoso programa de televisión de los años 50s y las películas hechas en los 40s. En 1994, Cisco Kid volvió a ser llevado a la pantalla ancha, con Jimmy Smits en el papel que antes hicieran Duncan Renaldo, Gilbert Roland y César Romero.
Pero todavía no llega lo bueno. Lo mejor es que preparando este espacio me enteré que Cisco Kid es un personaje, claro que ficticio, creado en 1907 por el fantástico escritor norteamericano de cuentos O’Henry, uno de mis favoritos en los días juveniles, para dos de las más importantes revistas de la época. De nombre real William Sidney Porter, el autor fue el mago de los finales sorpresivos en sus relatos cortos, al extremo de que estos se llaman hoy finales a lo O’Henry.
Cisco Kid nace de un cuento llamado El Modo Caballeresco o El Estilo Caballeresco, donde el excelente escritor describe a un cruel delincuente de unos 25 años asentado en la frontera entre ambos países, pero convertido por Hollywood en un heroico caballero mexicano.
Tremenda sorpresa la mía al descubrir al viejo Cisco Kid envuelto en la pluma de una de los cuentistas más famosos que ha existido. Por eso me satisface repetir hoy con War: “Cisco Kid was a friend on mine”, Cisco Kid fue un amigo mío… como Reinaldo.
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