
La capital de Bolivia, La Paz, y otras ciudades viven este viernes una nueva jornada de protestas de la derecha contra la reelección del presidente, Evo Morales.
Las manifestaciones de hoy tienen lugar después de la finalización del cómputo del Tribunal Supremo Electoral, que con el 99,99% de las actas escrutadas adjudicó una clara ventaja a Morales.
Este último obtuvo 46,6% de los sufragios frente al 36,8% sobre su principal rival, el expresidente Carlos Mesa, lo que marca una victoria de Morales en primera vuelta.
No obstante, en cuatro mesas de las 33 mil 044 que se instalaron en todo el país, se repetirá la votación el domingo 3 de noviembre, lo que demorará que el Tribunal Supremo Electoral proclame oficialmente a Evo Morales como el ganador.
Pero una alianza opositora encabezada por el derrotado Carlos Mesa desconoce los resultados, alega fraude, reclama segunda vuelta y ha llamado a protestas pacíficas que no han sido tales, mientras el mismo Evo, su gobierno y partidarios advirtieron de un golpe de Estado en marcha y se han movilizado en defensa de la democracia.
El principal bastión de la derecha, la ciudad de Santa Cruz, vive este viernes su tercer día de una huelga en contra de la reelección de Morales en primera vuelta, con la urbe semiparalizada, con escaso transporte, marchas callejeras y choques esporádicos entre simpatizantes del presidente y opositores.

Sobre el supuesto fraude electoral denunciado por la alianza opositora, Evo Morales denunció que el verdadero fraude es que la derecha no permita el cómputo oficial, el quemar oficinas del Tribunal Supremo Electoral.
En una crítica a los opositores de derecha y su acoso contra el máximo órgano electoral, Morales destacó que el delito del actual ente comicial fue haber sido dirigido por una mujer de pollera, María Eugenia Choque, en alusión a su origen indígena aymara.
El mandatario recordó que en su primera candidatura, 2002, le acusaron de ser asesino, narcotraficante y miembro de la mafia cocalera, pero el pueblo se impuso contra esa mentira, y ha sido el pueblo el que ha vuelto a ganar con su reelección.
Lamentablemente en nuestra historia había una costumbre de excluir y desconocer los derechos del movimiento indígena originario campesino. Hoy la historia se repite con algunos sectores que quieren repetir esa discriminación con el voto del campo que nos dio el triunfo. pic.twitter.com/bjwTPH3RwD
— Evo Morales Ayma (@evoespueblo) October 25, 2019
Evo se declaró convencido de que mientras su partido, el Movimiento al Socialismo, no claudique en su ideología y continúe con un programa del pueblo, gobernará por mucho tiempo.
Entre tanto, la ministra de Salud, Gabriela Montaño, exigió al derrotado aspirante presidencial derechista, Carlos Mesa, que muestre al país y a su militancia pruebas reales y contundentes de las irregularidades que ha denunciado contra el triunfo de Evo Morales en primera vuelta.

El canciller de Bolivia, Diego Pary, y el titular de Justicia y Transparencia Institucional, Héctor Arce, rechazaron también ante la OEA cualquier posibilidad de fraude en las elecciones generales del 20 de octubre.
Saludamos la intervención de nuestros ministros @ArceZaconeta y @DiegoPary en la @OEA_oficial, donde sustentaron de manera clara y documentada la transparencia, legalidad y legitimidad del proceso electoral en #Bolivia. Reiteramos la invitación a una auditoría del conteo de votos pic.twitter.com/yHBSwsADSf
— Evo Morales Ayma (@evoespueblo) October 24, 2019
Entre tanto, un experto español que estuvo en Bolivia cubriendo la jornada de elecciones, Sergio Pascual, alertó que la OEA planea saltarse la constitución boliviana, al aconsejar realizar un balotaje o segunda vuelta, desconociendo la reelección de Evo Morales.
En alusión a los planes previos de la oposición de derecha para desconocer cualquier victoria de Morales, Pascual remarcó que pese a los incendiarios que echaron gasolina a un fuego que venían calentando desde hace semanas, encontró una Bolivia donde el resultado electoral es impecable, según todos los analistas.
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