• Tuesday, 14 de July de 2020
  • COVID-19 y la psicología de las compras de pánico

    2020-03-25 16:36:16 / web@radiorebelde.icrt.cu / Alberto Quirantes


    COVID-19 y la psicología de las compras de pánico

    Desde el comienzo de la crisis mundial por la COVID-19, en todo el mundo personas de todas las edades han comenzado a hacer colas interminables para acaparar diversos productos y han dejado vacíos los supermercados y las tiendas. Las medidas tomadas por los gobiernos para contener el avance de la COVID-19, ya convertida en una pandemia global, han causado ansiedad en las personas, quienes han decidido prepararse ante cualquier eventualidad, aunque muchos de manera exagerada. Multitudes han llenado los centros comerciales para abastecerse de diversos productos, desde papel higiénico hasta leche, latas de conservas, alimentos variados y desinfectantes.

    Psicología de las multitudes

    Los expertos que abordan la psicología de las multitudes aseguran que las compras por pánico son el resultado de que las personas necesitan sentirse con algún tipo de control sobre la situación. Entonces, como la decisión de abastecerse y hasta de acaparar desmesuradamente diversos productos está en sus manos, deciden hacerlo. Este fenómeno se ha registrado en todo el mundo no solo ahora sino también durante muchas crisis. Y desde hace muchos años seguramente se recordará como este hecho había sido referido en viejos manuales de economía política donde se hablaba de las llamadas “compras de pánico”, o sea, adquirir muchos más productos que los que se compran en tiempos normales y por encima de las necesidades habituales por un “por si acaso”. Esto lo refleja esta situación de la COVID 19 y es una manifestación de la posición ocupada por cada uno de nosotros como sociedad. Por un lado, es una situación de emergencia real, pero por otro lado esta misma situación nos muestra un lado no recomendable de los seres humano llamado acaparamiento. Desde todo punto de vista es un acto irracional. Es racional prepararse para algo malo que parece probable que ocurra y visto como una catástrofe desconocida. Pero no es racional comprar 500 latas de frijoles para lo que probablemente sería un período de aislamiento de dos, tres o cuatro semanas, como ha sucedido en Europa y Estados Unidos según diversos reportes.

    Efecto de grupo

    Desde todo punto de vista no es razonable realizar compras compulsivas. Es un pánico social, claramente explicado por el llamado “efecto de grupo”. Una persona compra o sencillamente mira hacia una azotea fijamente y hace a muchos sumarse. Pero en el caso de ahora no es desde lo racional, ni mucho menos desde la toma de conciencia de la solidaridad humana, pues no lo es llevarse todo el papel higiénico y todas las mascarillas porque esto muestra feamente también muestra egoísmo y la preocupación irracional por el “sálvese el que pueda”. Aunque estos compradores sepan que no necesitarán esos productos en ese momento, ni en las próximas semanas, compran exageradamente todas maneras porque no saben si la crisis se agravará. Y, en este contexto, el instinto de auto conservación hace que las personas piensen en ellos y en sus familias en primer lugar, olvidándose de los demás. Entonces tratando de adivinar el futuro desde una óptica netamente pesimista, suelen recurrir a los extremos.

    Para las multitudes no es lógico

    Cuando se le dice a la gente que se acerca algo peligroso, pero todo lo que necesita hacer es lavarse las manos, utilizar una mascarilla cuando el momento lo requiera y no salir por gusto la calle, la acción no parece ser proporcional a la “terrible amenaza”. Para ellos el peligro especial necesita precauciones especiales según dice S. Taylor, psicólogo clínico y autor de The Psychology of Pandemics (La psicología de las pandemias).

    COVID-19 y la psicología de las compras de pánico

    La confianza ante todo

    Los expertos coinciden en que el nivel de respuesta de las personas depende de la confianza que tengan en sus autoridades. Si como sucede en otros países, no confían en que se atenderá con efectividad la situación, entonces los ciudadanos se sienten desprotegidos y sienten mayor responsabilidad sobre sus hombros para protegerse. No sucede lo mismo en nuestro país, donde las máximas autoridades a ojos vista se muestran capaces, dedicadas y con la sobrada inteligencia de tomar las medidas oportunas requeridas en cada momento, sin alarmismo, pero sin perder un minuto de tiempo y respondiendo solo al interés por preservar la vida y la salud de toda la población sin un solo momento de descanso.

    Las redes sociales no son confiables


    Las personas más proclives a caer en pánico en esta situación son aquellas personas de temperamento ansioso, débiles de carácter, crédulos y por tanto, más vulnerable a creer en las “verdades” que circulan con abundancia morbosa por las redes sociales. La información que abunda en estos medios alternativos crea como una especie de hipnosis colectiva, alarman y convencen de una sola verdad: el miedo irracional a algo que no se conoce bien.

    Miedo exagerado

    Muchas personas en el mundo se encuentran en un estado de hipervigilancia. La gente compra porque hacen lo posible para calmar sus miedos. Esta compra compulsiva es la peor manera de encarar esta infección viral. Las compras de pánico son como un efecto de contagio, pero no de coronavirus, sino de miedo. Mayo Clinic explica que la ansiedad es una respuesta normal del cuerpo ante situaciones desconocidas, pero si esta respuesta es extremadamente exagerada entonces puede ocasionar que las personas tomen decisiones extremas bajo un fuerte estrés producto del miedo. Y si hay miedo, el sistema inmunológico se debilita, es decir las defensas bajan y así cualquier bacteria o virus penetra con relativa facilidad en el miedoso exagerado, afirman todos los especialistas del mundo.

    En nuestro país

    En nuestro país se ofrece constantemente información proveniente de fuentes muy confiables, de manera casi que instantánea y prácticamente durante casi todo el día, y la prensa escrita y digital es posible revisarla cuando se quiera. Es importante cuidarse pero desde el humanismo solidario para evitar el pánico y la propagación del virus. Es verdad que existe el COVID-19, es una realidad, y se trata de prevenirlo muy inteligentemente por todas las medidas tomadas por las máximas instancias de nuestro país, pero no podemos distorsionar nuestra percepción del peligro porque nos hace más daño que ayuda.


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