
En la vida moderna simplificar cualquier trámite es importante, mucho más cuando el tiempo es ¨oro¨ y nadie quiere malgastarlo ni que se lo malgasten. Siguiendo esa máxima, las nuevas tecnologías usadas en beneficio colectivo vienen a funcionar como un pequeño ¨oasis o remanso¨ para lograr el propósito anterior.
En tal sentido, el tema de los servicios de los cajeros automáticos reclamó hace unos meses el análisis de especialistas y periodistas en Radio Rebelde. Entonces la situación era otra: la irregularidad en el funcionamiento de estos equipos y su habilitación sistemática resultaban puntos muy debatidos y de preocupación de la audiencia dada la recurrencia de ambos problemas en muchos lugares.
Afortunadamente, el panorama es diferente hoy. Por ejemplo, se incrementó por un lado el número de cajeros automáticos, y al menos todas las cabeceras de provincias disponen del servicio; por el otro, según directivos del Banco Central de Cuba la situación técnica es positiva y se avanza hacia la consolidación de un servicio que llegó en el año 1997 y tuvo un cambio sustancial en el 2004 con la introducción de tecnología china, opción que además de resultar muy polivalente, tiene gran acogida entre la población, a lo que se suman los beneficios para contribuir a hacer más expeditas las transacciones bancarias.
La Habana, muestra actualmente una realidad más halagüeña. Si caminamos por esta ciudad cubana nos percataremos del incremento sustancial del número de cajeros automáticos, nuevos y con mayores posibilidades, además del valor que constituye agilizar sus beneficios en las personas que acuden a ellos.
Y mientras, por un lado se consolida el servicio de cajeros automáticos en Cuba a partir de la ubicación de equipos nuevos, en ese mismo sentido el reto es mayor ahora porque exige un nivel de organización y sincronización más alto para mantener la dinámica de su uso lo cual va desde la habilitación del equipamiento hasta el mantenimiento, protección y conservación de los cajeros existentes y su cuidado por las personas que le dan uso.
Claro que ayudaría una revisión de las fechas de pagos de las instituciones cubanas, de modo que no siempre coincidan y se evite el uso casi ¨simultáneo¨ de los cajeros automáticos, y la concentración de miles y miles de personas en fechas muy señaladas dentro del mes que hace más engorroso cualquier trámite por esa vía.
Hay que tener en cuenta además que no todas las personas hacen un uso correcto de los cajeros automáticos al desconocer cómo proceder para extraer determinada cantidad de dinero ¿las posibles consecuencias?, los atrasos en la cola y el bloqueo del equipo en no pocas ocasiones, cuya solución es más fácil cuando el cajero se encuentra ubicado en una sucursal bancaria y en horario laborable, de lo contrario la solución puede durar horas.
Y todos estamos incluidos, porque el pago a través de la tarjeta magnética es un servicio se extiende cada vez más entre los cubanos y que, de una u otra manera, reclama un adiestramiento para su uso adecuado y rápido, sinónimos de también de eficiencia a la hora de cuantificar el tiempo promedio que un usuario permanece frente al cajero.
No hay dudas que, aunque no todas las condiciones estén creadas, la sociedad cubana se mueve cada vez más hacia la informatización, sin embargo en el caso de los cajeros automáticos el solo hecho de que se incremente su número en varios puntos del país, principalmente en La Habana, habla bien claro de que es un servicio que allana muchos caminos, simplifica trámites y resulta más seguro en relación con las transacciones en efectivo.
Hay avances que contribuyen a consolidar este servicio, a hacerlo mucho más eficiente y mantenerlo en el tiempo, para no tener que retroceder jamás.
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