Cuba es una nación que ha demostrado sus logros en cuanto al fortalecimiento de estudios científicos y la adopción de medidas para la mitigación de los efectos del cambio climático se refiere; así destacó durante la entrevista concedida a Radio Rebelde la Especialista Principal del Grupo de Evaluación de Riesgos de la Agencia de Medio Ambiente, MSc. en Ciencias Herminia Serrano Méndez, quien participa en la IX Convención Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo.
Causante de una gran dosis de incertidumbre e inquietud en todo el mundo, el cambio climático con sus negativos efectos agrava las condiciones de vida en nuestro planeta, permitiendo la no adaptación inmediata de los ecosistemas naturales.
“Siempre ha existido cambio climático, desde que la Tierra se formó. El problema que existe ahora es que esas modificaciones se han acelerado y al ocurrir esto no tiene tiempo suficiente para que las especies, incluido el ser humano, puedan adaptarse a esos cambios provocados por las emisiones de gases de efecto invernadero; producto de la utilización de energía de origen fósil y del exceso del desarrollo.
“Todo ello ha provocado efectos que están sucediendo como el incremento de la temperatura, que trae aparejado la elevación del nivel del mar motivado por el deshielo de los glaciares y otros efectos que se derivan de esto como las afectaciones de los ecosistemas, la pérdida de la biodiversidad, la carencia de agua y el cambio de la variabilidad climática, que es quien produce precisamente todos estos eventos meteorológicos extremos; los cuales siempre han existido pero evidentemente ahora son más intensos y con mayor frecuencia”, explicó la especialista.
En el caso de Cuba, como todos los demás estados insulares, son altamente vulnerables a estas secuelas producto de las alteraciones provocadas en la naturaleza; ejemplo lo podemos encontrar en la erosión de las playas, afectaciones en el manglar y demás ecosistemas costeros.
“Entre los peligros precisamente del cambio climático para nuestras islas está la elevación del nivel del mar y las sequías intensas, esto causa carencia de agua, pérdida en el rendimiento de los cultivos y una gran incidencia en lo que a supervivencia de la biodiversidad se refiere. Por este motivo necesitamos adoptar medidas para adaptarnos al cambio climático”, precisó.
La Mayor de Las Antillas ha venido trabajado durante años para poner sus conocimientos y esfuerzos en función de la mitigación y la adaptación a los efectos negativos del cambio climático.
“Nosotros hemos tenido el privilegio que desde la década de los 90 en Cuba se viene investigando sobre los impactos del cambio climático, y eso hace que nos permita un nivel de información que ha sido básico para las investigaciones que en la actualidad se realizan como complemento de los que nos pueda pasar en escenarios futuros, o sea, para los años 2050 o 2100. Estos conocimientos nos pone en condiciones de que podamos ir definiendo medidas de adaptación; tales como la evaluación de los lugares más críticos, el tipo de construcción y los materiales que se empleen, así como los cultivos que se deben sembrar.”
En conjunto con el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), nuestro Sistema de la Defensa Civil tiene toda una estrategia vinculada con este tema, el cual tiene un apoyo científico muy fuerte. En este momento en el país se están realizando estudios sobre los peligros de vulnerabilidad y riesgos, que dan suficiente información para saber qué medidas aplicar y hacia donde tiene que estar dirigida la educación y la elevación de la cultura de nuestro pueblo.
“Cada ciudadano, no solo las instituciones, puede tener actitudes que se correspondan con la situación y prevenir impactos negativos. El Centro de Creación de Capacidades para la Evaluación de Riesgos de Desastres y la Adaptación al Cambio Climático es una contribución a todo lo que Cuba tiene planteado en el área de las comunicaciones y la educación sobre estos temas que están dirigidos a preparar precisamente a ciudadanos comunes, a investigadores y a tomadores de decisiones”, puntualizó la ingeniera Herminia Serrano, quien también está al frente de la dirección del centro especializado.
La reciente creación de esta entidad vinculada al CITMA recibe la colaboración de Noruega, nación europea que colabora con aquellos Estados que trabajan por mitigar los daños de fenómenos naturales. “Además, este centro tiene un alcance regional, porque aquí se dan cursos de entrenamiento tanto a cubanos como a personas de las islas del Caribe y con la perspectiva de incluir a otras naciones de América Latina.”
Fomentar la cultura ambiental y contribuir a esa preparación son los principales pilares que deben regir no solamente a nuestro pueblo, sino también a los habitantes de todo el planeta, en función de concientizar y revertir con acciones concretas y tangibles este efecto de calentamiento global. La educación ambiental, como cimiento necesario, debe encaminar sus esfuerzos para contribuir a un desarrollo sostenible ante el amenazante deterioro natural.
Hasta este viernes 12 de julio sesiona en La Habana la IX Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, el cual devino en espacio de debate y actualización de los problemas y retos vinculados al cuidado y preservación de la naturaleza. Los aproximadamente mil 100 asistentes a la cita con carácter bianual participaron en un amplio programa de actividades que incluyó seis congresos y cinco coloquios sobre cambio climático, manejo de ecosistemas y biodiversidad, educación ambiental para el desarrollo sostenible, áreas protegidas y gestión ambiental.
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