Declaración de La Habana: La respuesta de Cuba a la OEA

2018-09-03 06:24:14 / web@radiorebelde.icrt.cu / Víctor Pérez Galdós

Declaración de La Habana: La respuesta de Cuba a la OEA

Desde la etapa inicial de la Revolución Cubana se tuvo como prioridad lograr que el propio pueblo participase de modo activo en el enfrentamiento de las diferentes agresiones y acciones que se fraguaban tanto en el plano interno como desde el extranjero para tratar de destruir u obstaculizar el desarrollo del proceso revolucionario.

Ya en agosto de 1959 en Santiago de Chile en la quinta reunión de consultas de los Ministros de Relaciones Exteriores de los países integrantes de la Organización de Estados Americanos, OEA, varios de los participantes habían intentado acusar a Cuba de realizar una injerencia en sus asuntos internos mediante el envío de expedicionarios para derrocar a sus respectivos Gobiernos.

El canciller cubano, el doctor Raúl Roa, refutó con su palabra vibrante esas acusaciones, pero ya a partir de entonces el tema Cuba se siguió haciendo presente en las reuniones de esa organización, en conformidad con los intereses de los Estados Unidos que como parte de su escalada agresiva intentaban el aislamiento político-diplomático de Cuba y llevar a cabo una agresión militar directa contra nuestro país.

Posteriormente entre el 16 y el 21 de agosto tuvo lugar la VI Reunión de Consulta de la OEA en San José, Costa Rica.

Tenía el propósito de adoptar sanciones contra la dictadura de Trujillo en Santo Domingo. En ese encuentro el canciller cubano denunció enérgicamente la política estadounidense cuando expresó: “Si de hacer justicia se trata, debería sancionarse, conjuntamente, a Trujillo y al Gobierno de Estados Unidos.”

A partir del 22 y hasta el 29 de agosto, también en la capital costarricense, se efectuó la VII Reunión de Consulta de la OEA enfilada contra Cuba.

Se aprobó la Declaración de San José en la que entre otras cuestiones planteaba que el sistema interamericano es incompatible con toda forma de totalitarismo y que la democracia solo logrará la plenitud de sus objetivos en el Continente cuando todas las repúblicas americanas ajusten su conducta a los principios enunciados en la Declaración de Santiago de Chile.

Declaración de La Habana: La respuesta de Cuba a la OEA

En otro párrafo del citado documento se precisó que “todos los Estados miembros de la Organización regional tienen la obligación de someterse a la disciplina del sistema interamericano, voluntaria y libremente convenida y que la más firme garantía de su independencia política proviene de la obediencia a las disposiciones de la Carta de la Organización de Estados Americanos.”

El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba libró una gran batalla en el seno del citado encuentro.

Impugnó la agenda del evento, al revelar los propósitos anticubanos, y propuso sustituirla por otra que constituía una denuncia cabal de la verdadera situación que debía enfrentar la Organización en aquellos momentos.

Después el Canciller cubano en el momento de anunciar la decisión de retirarse de la citada reunión aseguró:

“Me voy con mi pueblo, y con mi pueblo se van también de aquí los pueblos de nuestra América.”

Declaración de La Habana: La respuesta de Cuba a la OEA

Para responder con mayor relevancia a las maniobras realizadas contra Cuba por Estados Unidos con la complicidad de varios gobiernos latinoamericanos en el seno de la reunión de la Organización de Estados Americanos, se convocó la realización de una Asamblea General del pueblo que tuvo lugar el dos de septiembre de 1960 en La Habana, en la entonces identificada como Plaza Cívica.

Al hablar en esa gran concentración popular el máximo dirigente de la Revolución Cubana Fidel Castro señaló en la parte inicial de su intervención:

“Ciudadanos: Resulta evidente que cada uno de ustedes, desde el sitio en que se encuentran, no puede tener una idea siquiera de la inmensidad de la muchedumbre que se ha reunido en la tarde de hoy. Es un verdadero mar humano, que se pierde de un extremo a otro de la Plaza Cívica.

“Para nosotros, los hombres del Gobierno Revolucionario, que hemos visto muchas reuniones del pueblo, esta es de tal magnitud que no deja de impresionarnos profundamente, y que nos hace ver la enorme responsabilidad que ustedes y nosotros llevamos sobre nuestros hombros".


Explicó Fidel que el pueblo se había reunido para discutir importantes cuestiones, sobre todo de orden internacional y que el pueblo sabe lo que está defendiendo.

Aseguró:

“Y como nuestro pueblo sabe que está librando una gran lucha por su supervivencia y por su triunfo, y puesto que nuestro pueblo es un pueblo batallador y un pueblo valiente, por eso están aquí presentes los cubanos.”

Declaración de La Habana: La respuesta de Cuba a la OEA

Fidel también expuso:

“Nuestro pueblo no ha querido otra cosa que ser libre; nuestro pueblo no ha querido otra cosa que vivir de su trabajo, y nuestro pueblo no ha querido otra cosa que vivir del fruto de su esfuerzo; nuestro pueblo no ha querido otra cosa que sea suyo lo que es suyo, que sea suyo lo que es de su tierra, que sea suyo lo que es de su sangre, que sea suyo lo que es de su sudor.

“Los cubanos no han querido otra cosa sino que sean suyas las determinaciones que guían su conducta; ¡que sea suya, y suya solo la bandera de la estrella solitaria que ondea en nuestra patria!”


Se refirió además a la situación que padecía el pueblo cubano antes de la victoria revolucionaria. Y precisó que la Revolución encontró un país económicamente subdesarrollado y un pueblo que era víctima de todo género de explotación.

Expuso que eso fue lo que la Revolución encontró después de una lucha heroica y sangrienta y añadió:

“Y las revoluciones no se hacen para dejar las cosas como están; las revoluciones se hacen para rectificar todas las injusticias. Las revoluciones no se hacen para proteger y apañar privilegios; las revoluciones se hacen para ayudar a los que necesitan ser ayudados; las revoluciones se hacen para implantar la justicia, para ponerle fin al abuso, para ponerle fin a la explotación.”

Explicó que los enemigos de Cuba en su empeño de lograr que fracasara la Revolución comenzaron desde el propio año 1959 por hacer una campaña difamatoria a nivel internacional para aislar a Cuba de los pueblos hermanos del continente y para que el mundo no supiera lo que la Revolución estaba realizando y que después cuando fracasaron los intentos de desacreditar a la Revolución, de dividir a la Revolución, y de frenar a la Revolución, empezaron las agresiones más o menos directas, los bombardeos a los cañaverales, las incursiones aéreas sobre el territorio cubano, las maniobras para dejar al país sin petróleo, así como las agresiones contra la economía en general.

Manifestó al referirse a la reunión de la OEA efectuada en Costa Rica:

“Era lógico que en cualquier reunión de cancilleres no se fuese a condenar a Cuba; era lógico que en cualquier reunión de cancilleres se condenase a Estados Unidos por sus agresiones a un país pequeño. Lo absurdo era que el país pequeño fuese a ser condenado por los cancilleres, precisamente para servir los designios del poderoso país agresor. Y eso es lo que vamos a discutir hoy en esta asamblea general nacional del pueblo de Cuba.”

Razonó la significación que tenía la presencia del pueblo en la Asamblea que se efectuaba en ese instante en la capital cubana. Formuló dos preguntas y ofreció respuestas contundentes al proclamar:

“¿Por qué es esta una asamblea general del pueblo? ¿Qué quiere decir esto de una asamblea general del pueblo? Quiere decir, en primer lugar, que el pueblo es soberano, es decir que la soberanía radica en el pueblo y que de él dimanan todos los poderes. El pueblo de Cuba es soberano. Nadie podría discutir que aquí está representada la mayoría del pueblo; nadie podría discutir que aquí está representado el pueblo.”


Seguidamente resaltó:

“En los anales de la historia de nuestra patria jamás se reunió semejante multitud; en los anales de la historia de nuestra patria jamás se vio un acto semejante.”

Detalló que los cubanos podían hablarle a América y al mundo y agregó:

“Los que quieran saber lo que es un pueblo reunido, ¡que vengan y vean esto!; los que quieran saber qué es un pueblo democrático, ¡que vengan y vean esto!; los que quieran ver lo que es un pueblo rigiendo sus propios destinos, ¡que vengan y vean esto!; los que quieran saber qué es una democracia, ¡que vengan y vean esto!”

Enfatizó:

“¡Podemos hablarle a América con la voz, con la aprobación y con el apoyo de una nación entera! Y los que en América, los que en América digan que hablan en nombre de sus pueblos, ¡que reúnan a sus pueblos!”


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Instó a los gobernantes latinoamericanos a someter a la consideración de sus pueblos los acuerdos de la reunión efectuada en Costa Rica y también manifestó:

“Es un principio, es un principio elemental de derecho público, que ningún canciller puede comprometer a su país en actos de derecho internacional, si ese acto no cuenta con la aprobación del pueblo. Un representante de cualquier país no va a una reunión internacional por su propio derecho. Nadie tiene derecho por su propia cuenta a comprometer la conducta internacional de un país, y los que van sin representar a los países, a comprometer la conducta de los países, no comprometen tal conducta. Todo acto que se haga por encima de la voluntad soberana de los pueblos, es un acto nulo, carece de validez.”


Tras exponer otras consideraciones y hacer referencia a varios de los artículos contenidos en el documento aprobado en la reunión de la OEA en Costa Rica, Fidel expuso:

“Nuestra patria pequeña representa hoy intereses que se salen de nuestras fronteras. ¡A nuestra patria pequeña le ha tocado el destino de ser el faro que ilumine a los millones y millones de hombres y mujeres igual que nosotros, que en la América sufren hoy lo mismo que nosotros sufríamos ayer! ¡Nos ha tocado ese destino glorioso y nosotros seremos una luz que no se apagará nunca, una luz que será cada día más brillante y cuyos reflejos llegarán cada día más lejos sobre las tierras de la América hermana! Y eso lo sabe nuestro pueblo, por eso responde tan formidablemente, por eso actúa tan digna y heroicamente.”


Seguidamente dio lectura al proyecto de Declaración de La Habana en cuya parte inicial se señaló:

“Junto a la imagen y el recuerdo de José Martí, en Cuba, Territorio Libre de América, el pueblo, en uso de las potestades inalienables que dimanan del efectivo ejercicio de la soberanía, expresada en el sufragio directo, universal y público, se ha constituido en Asamblea General Nacional”.


Tras ser aprobada la Declaración que contiene nueve artículos, y en la que incluso se llegó a condenar la explotación del hombre por el hombre, Fidel precisó:

“Estos acuerdos de la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba, que acabamos de efectuar, serán comunicados a todos los pueblos hermanos de América Latina.”



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   Jader Rezene      rezendeadvm@yahoo.com      Brasul
   12.09.2018 - 7:35 pm
Segue la Revolucion.


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