
Por vez primera científicos cubanos desarrollaron un mapa de corrosividad de la atmósfera para el acero de refuerzo embebido en el hormigón armado, como una herramienta segura y eficaz que permite disminuir el deterioro anticipado en las estructuras sometidas al ambiente agresivo costero de La Habana.
Este es uno de los resultados más importantes del Estudio del ambiente agresivo costero de La Habana y su impacto sobre las estructuras de hormigón armado, merecedor del Premio Nacional a los resultados de la investigación científica conferidos por la Academia de Ciencias de Cuba.
El trabajo cuyos autores principales son Juan José Howland Albear, de la Facultad de Ingeniería Civil, y Abel Castañeda Valdés, de la Dirección de Medio Ambiente del Centro Nacional de Investigaciones Científicas, brinda un estudio profundo de las diferentes variables que inciden en el deterioro debido a la corrosión atmosférica del acero de refuerzo embebido en el hormigón armado con el objetivo de garantizar una vida útil de proyecto de las estructuras de edificaciones superior a los 50 años.
Otro de los resultados relevantes de este estudio fue que se introdujo la determinación de la porosidad efectiva y la velocidad de absorción capilar del agua, como un criterio más profundo en la evaluación de la calidad del hormigón para su desempeño por durabilidad.
Se determinó que el hormigón armado de relación agua/cemento menor o igual a 0,4 que corresponde a una baja porosidad efectiva con un espesor mínimo de recubrimiento de 40mm, garantiza una vida útil de las estructuras superior a los 50 años, en condiciones de muy elevada corrosividad de la atmósfera en la capital cubana.
Estos resultados sirvieron para la elaboración de las Normas cubanas NC 345:2011 y NC 967:2013, además de la modificación de la NC 120:2013 que establecen los criterios de durabilidad y vida útil para las citadas estructuras.
Vale destacar que este resultado posee un significativo impacto desde el punto de vista social y económico al lograrse la elevación de la vida útil de les estructuras, principalmente en las viviendas, además de la disminución y alargamiento en el tiempo de los trabajos costosos de reparación de las estructuras sometidas al impacto del ambiente agresivo costero. Ello representa un ahorro anual de más del 95% de los montos destinados a esos trabajos.
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