
Alguien dijo una vez con razón, al menos para mí, que la vejez es la pérdida de la curiosidad; una mujer de la tercera edad que se siente atraída digamos por aprender a tejer, tiene garantizadas una nueva motivación e ilusión, dos sentimientos que movilizan el alma.
Así sucede con decenas de oficios y otras cuestiones de la vida que llaman la atención a cualquier edad; a diario nos preguntamos cómo se desarrollará tal suceso, y paulatinamente comenzamos a investigar sobre el tema, y luego nos sentimos apasionados con este. De lo anterior se derivan retos y obstáculos que hay que vencer en el camino del aprendizaje, y se logra sólo si el entusiasmo lo acompaña a uno.
Resultará importante conocer las posibilidades que cada cual tiene para alcanzar el éxito, aunque se puede calificar un triunfo sólo el hecho de sentirnos curiosos e indagar más, mientras recordamos que en los inicios no sabíamos de qué se trataba.
Como dice el escritor cubano José Lezama Lima en su novela cumbre Paradiso: sólo lo difícil es estimulante, así sucede con el conocimiento: mientras más trabajo nos cueste aprehendernos de éste, mayor será la satisfacción que sentiremos al lograrlo.
Alejarse de la rutina y lo aburrido, será suficiente para acercarnos a lo novedoso; aprovechar las horas del día en hacer alguna tarea útil y entretenida que despierte el interés, será la antesala de sentir curiosidad por algo más complejo. Por supuesto cada cual llevará a cabo su propósito en el entorno que desarrolle su vida.
Lo positivo es que aunque usted tenga 60 o más años puede si se lo propone y le gusta, prepararse en el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación, o si lo prefiere aprender otro idioma.
En fin, si siente interés por los descubrimientos de la ciencia y la técnica en las sociedades modernas, y en general quisiera conocer detalles sobre algo novedoso, y de manera más cercana en la cotidianidad. No lo dude. Esa actitud curiosa le permitirá sentirse joven el resto de su vida.
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