El ataque mercenario al aeropuerto de Santiago de Cuba

2017-04-14 06:22:17 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Sanabia Marrero

Luis Manuel Copo Quiones se encontraba en la torre de control al momento del ataque pirata al aeropuerto de Santiago de Cuba el 15 de abril de 1961. Foto: Carlos Sanabia
Luis Manuel Copo Quiñones se encontraba en la torre de control al momento del ataque pirata al aeropuerto de Santiago de Cuba el 15 de abril de 1961. Foto: Carlos Sanabia

Santiago de Cuba.- Han trascurrido 56 años del día que Luis M. Copo Quiñones cumplía su turno de trabajo en la torre de control del Aeropuerto Internacional Antonio Maceo, de esta sur oriental ciudad.

Todos los servicios estaban abiertos cuando eran los 5 y 20 de la madrugada y comenzaban a llegar las personas que habían reservado para viajar a Manzanillo en un DC-3 que ya encontraba taxeado en la pista.

A esa hora, en la torre, el joven Luis M. Copo toma los binoculares y se pone a observar de Este a Oeste y hacia el Sur, toda la faja costera buscando rastros del avión del capitán Orestes Acosta que había despegado en misión de reconocimiento y se albergaba preocupación por el regreso que nunca se produjo, por causas hasta hoy desconocidas.

Descubre hacia el Este, en el mar, a muy baja altura, en medio de la penumbra no definida del amanecer, un avión que se acercaba. “De momento pensamos que era el FAR-208 que estuve llamando por radio y no respondió. Y me percato de que, cuando el avión hace giro hacia el Norte para volar sobre tierra, su cola no era la de un C-47. Era un B-26, pero veo los dos de que disponíamos allí, parqueados. Pregunto por radio a FAR, Fuerzas Armadas Revolucionarias, si tenemos B-26 en el aire y me dice que no…”

Copo conserva la vivencia excepcional de cuando el B-26 enemigo con los colores de la bandera y la insignia de las FAR, “se acercó a la pista con el tren de aterrizaje afuera, como si fuese a tomar pista, y cómo de pronto lo guardó, lanzó un cohete contra la batería antiaérea que defendía en la vertiente Norte de la pista, al tiempo que, en fracciones de segundo, en velocidad de ataque, dejaba caer dos bombas sobre la pista para inutilizarla.

El avin de Cubana que deba volar hacia Manzanillo fue incendiado en la rampa del aeropuerto Antonio Maceo.

Entonces, por el mismo rumbo, entró otro B-26 que directamente arremetió con su carga de muerte y destrucción contra las instalaciones civiles y militares del aeródromo: un cohete destruyó la caseta de los transmisores, el ametrallamiento de las calibre 50 y 30 se ensañaron con el albergue de la guarnición, uno de los B-26 parqueados fue tocado duramente por la metralla, un hangar grande es destruido, dos avionetas Cessna que estaban taxeadas fueron tocadas por la metralla, la propia torre fue ametrallada y un cohete la atravesó de Este a Oeste milagrosamente sin explotar en los momentos en que Copo y otros compañeros abandonaban la torre y otra explosión los hace caer por la escalera, abunda en su relato.

“El avión de Cubana que debía volar hacia Manzanillo estaba incendiado en la rampa: ¿se imaginan lo que habría sucedido si los pasajeros estuvieran en él al momento del ataque?”

“Minutos antes del artero ataque había llegado una camión tanque lleno de combustible y vi cómo Rodriguito, Eduardo Rodríguez, la arrancaba y en marcha atrás la sacaba de la rampa; vi cuando un combatiente, con grados de sargento, un técnico mecánico, se montaba por la escotilla de abajo al B-26 incendiado, echaba a andar uno de sus motores y lo alejaba del otro B-26 que sí estaba habilitado con parque y bombas; vi cómo de la batería antiaérea que estaba en la intersección de las dos pistas que tiene el aeropuerto santiaguero, nuestras balas tocaban el motor derecho de uno de los B-26 enemigos y echando humo se retiraba hacia el mar rumbo a Jamaica. Y vi, y lamento no haberlo conocido personalmente, a un combatiente, de pie en medio de la rampa, con un fusil FAL disparándole a los aviones; vi el catalina de la marina, el avión que el capitán Orestes Acosta había ordenado le prepararan para continuar la vigilancia, completamente destruido…”

El ataque aéreo a los aeropuertos de San Antonio de los Baños, Ciudad Libertad y Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, pretendía destruir en tierra los aviones cubanos para facilitar el desembarco y avance de los mercenarios de Brigada 2506 en Playa Girón, donde en menos de 72 horas, el 19 de abril de 1961, Cuba dio a conocer al Mundo la primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina.



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