
La Habana-. La migración china hacia Cuba comenzó en el año 1847 con la llegada de aproximadamente 1500 chinos culíes que eran contratados principalmente para la industria azucarera. A partir de 1865 se establecieron casi 5 mil chinos californianos que huían de las leyes xenófobas en Estados Unidos.
Los chinos laboraron como jornaleros, en la ampliación del ferrocarril Habana-Bejucal; como peones y albañiles en las obras del Palacio Aldama y en las ampliaciones de las calles Reina, Galiano, Belascoaín y Zanja; y en las fábricas de tabaco concentradas en el antiguo barrio de Colón.

A la llegada de los californianos se crearon los primeros teatros, negocios, almacenes y publicaciones. Desde finales del siglo XIX se fundaron asociaciones chinas en todo el país; sin embargo, la mayor concentración se dio en La Habana, en los municipios de Regla y Guanabacoa.
El reacomodo de las etnias existentes en La Habana trajo consigo que una gran cantidad de chinos se asentaran en el barrio de Guadalupe, actual Barrio Chino. Con la urbanización y el auge de las construcciones, los huertos se fueron alejando de la zona próxima a la Zanja Real y en su lugar comenzaron a fomentarse pequeños establecimientos.

Las edificaciones del Barrio Chino de La Habana asumen la arquitectura habanera de 1942, con detalles en las cornisas de los techos, en los balcones y en la caligrafía china, que denotan la presencia de su cultura pero llevado a la modernidad de la época.
En el interior de los edificios también se cumplen con las regulaciones urbanísticas, se mantienen las paredes colindantes, los patios interiores, las características de los ventanales y algunos elementos que realzan la cultura asiática.
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