
La Habana, Cuba. - En nombre de los pioneros cubanos y
Frente a la réplica del yate Granma, embarcación que el 2 diciembre de 1956 trajo a costas cubanas los futuros miembros del Ejército Rebelde, el grupo de combatientes recibió de manos de los niños su principal símbolo moncadista, la pañoleta que ha diario visten sobre sus uniformes escolares.
La velada cultural tuvo lugar en el Palacio Central de Pioneros “José Martí”, que este lunes celebra sus 31 años de fundado.
En los ojos de todos la emoción se hizo evidente. Para Alejandro Ferrás Pellicer, quien junto a sus dos hermanos participó en el asalto al Moncada, la mañana de Santa Ana del 26 de julio de 1953 respondía a una necesidad histórica de la Patria.
Esa historia es inolvidable. Fidel nos dijo que teníamos más posibilidades de morir que de ganar, pero triunfamos y valió la pena el sacrificio. “Hoy me responden aquellos compañeros que cayeron, y que sentimos como si nos estuvieran informando, que valió la pena el paso que dimos por la libertad de Cuba”, recuerda Alejandro.
No solo era cuestión de tumbar a Batista –dictador represivo, servil a los intereses de Estados Unidos-, sino derrotar al imperialismo, por lo que la lucha iba a ser muy larga. “Nosotros siempre miramos hacia el futuro de la patria y pensamos en las nuevas generaciones, verdaderos herederos del Moncada.”
Como señaló la primera secretaria del Comité Nacional de
Nuestros enemigos esperan que olvidemos y veamos como hechos distantes y fríos aquellas proezas en las que al precio de sus vidas miles de cubanos fueron edificando una sociedad más justa y en verdad independiente, destacó Liudmila. La preservación de la historia y su conocimiento cabal es la fortaleza de nuestra lucha.
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