
En los primeros días del nuevo año a las personas les gusta pensar en los nuevos planes que llevarán adelante, aquellas cuestiones que priorizarán en sus vidas, entre estas los estudios, y el empleo, así como, otras a las que no prestarán atención por la banalidad que encierran.
Una de las no aplaudibles es la fiebre del consumismo que no es más que el desmedido afán de comprar bienes materiales que muchas veces ni falta les hacen.

Puede definirse como la necesidad de consumir para suplantar carencias de otro tipo; en el mundo entero ha sido implantado desde hace décadas como un modo de vida.
Luego de décadas de vivir excluidos de esta nociva práctica, ahora se presentan numerosos productos en las tiendas, y se hace necesario, al menos, saber a lo que uno se enfrenta para erradicar la tentación de comprar de forma irracional.
A algunos se les nota un excesivo interés por los artículos audiovisuales, una larga lista que abarca a televisores plasmas cada vez de mayor tamaño, así como de los celulares; no les basta con tener aquel que realice las operaciones necesarias para comunicarse; piensan que otro modelo más moderno no les vendría mal, y así el exceso no se detiene nunca por las exigencias de las nuevas tecnologías.
El mercado tiene una alianza en la obsolescencia programada que permite que los equipos y artículos sean fabricados pensando en un tiempo limitado de duración, con el objetivo de que los usuarios lo tengan que cambiar porque irremediablemente se les rompen.
Hasta los oídos de los consumidores llegan los comentarios referidos a tal o más cual artículo recientemente salido al mercado, que supera la calidad de los conocidos , por lo que salen veloces a su búsqueda, aunque no se diferencien mucho del que tenían, que regalaron o vendieron.
El fenómeno pudiera interpretarse como el esclavista y el esclavo; el primero son los establecimientos de venta con productos nuevos y relucientes que esperan a los segundos, incautos o consumidores siempre ávidos de comprar .
Constituye un mal ejemplo para las nuevas generaciones ¿Por qué cada curso escolar los padres deben de comprar a sus hijos zapatos y mochilas nuevas, de altos precios, si las que usan están en buen estado? Se ha hecho moda y dependencia.
A todos les gusta lo nuevo, es cierto, pero las compras deben de realizarse con mesura, según las necesidades reales y no las imaginarias. Hay que tener presente que el consumismo es una adicción más.
Web premiada con el Premio Internacional OX 2016