
Faltaba apenas un mes para comenzar el nivel preuniversitario. Desde hacía mucho tiempo, Daniel no dejó de pensar en esa nueva etapa de su vida, y no quiso volver a enfrentar las bromas que le esperaban.
Sentado frente al espejo, miraba sus orejas, que como grandes signos de interrogación a cada lado de su cabeza, lo avergonzaban desde que tomó conciencia de ellas.
Era muy pequeñito cuando enfrentó las burlas. Primero, de los amigos del padre; después, de los niños del barrio, de la primera escuela y hasta de la Secundaria Básica. Recordaba los esfuerzos de su mamá, transmitiéndole ánimo con el vano orgullo, de que “iguales a las de tu padre, y yo me enamoré”. Los razonamientos del papá eran mucho más crudos: “los hombres no tienen que ser lindos”.
Nuevamente, Daniel apretó sus orejas contra la cabeza, y respiró satisfecho con la imagen. Se levantó decidido, fue en busca de la madre y le dijo, “Voy al Médico de la Familia para que me diga dónde pueden arreglarme las orejas.”
Muchos traumas infantiles, origina este defecto fácilmente soluble con una sencilla cirugía reconstructiva.
En la adolescencia se tiende a ser vulnerable ante cualquier comentario que humille o ridiculice. Quienes tienen un defecto real, orejas paradas, nariz grande, etcétera, la burla continuada puede tener consecuencias en la autoestima.
Como punto de partida, las consultas de los psicólogos son las primeras en ser visitadas por estos casos. El deseo de cambiar la imagen, se vincula al inicio de una nueva etapa en la vida, tanto en lo social como en lo afectivo, y sobre todo, con el afán de sentirse seguro de sí mismo.
El desarrollo alcanzado por la cirugía reconstructiva dispone de técnicas muy avanzadas, además del empleo de novedosos implantes para lograr mejores resultados. La otoplastia, corrige los defectos del pabellón auricular, aunque no es recomendable hasta después de los siete años de edad, etapa en que se completa el desarrollo de la oreja.
Es más favorable entre los 7 y 13 años, etapa en que los muchachos empiezan rechazar su imagen.
La conciencia de la diferencia individual parte de los rígidos patrones estéticos que impone la sociedad, y lo más aconsejable para las familias, es esperar que el propio niño pida ser operado. Este tipo de intervención es más usual en los varones, pues las hembras ocultan las orejas con el cabello, aunque cuando llegan a la adultez, solicitan la corrección estética.
Las técnicas tradicionales en esta cirugía, realiza incisiones en forma de abanico, de espesor parcial en el cartílago retroauricular que sustituyen los puntos de anclajes habituales, y donde también se utiliza el bioadhesivo cubano Tisuacryl*, para el plegamiento del pabellón auricular.
Por último, si usted es de las personas que no se sienten satisfechas con algunos rasgos de su físico, analice que, si la cirugía puede contribuir a eliminarlos, es más fácil cambiar su imagen, que los conceptos estéticos de la humanidad.
*El Tisuacryl cierra las heridas sin necesidad de puntos. Posee potencialidades bactericidas y coagulantes, terminación estética superior, y no se requiere cubrir las heridas ni hacer curaciones postoperatorias.
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