
El 26 de julio de 1953 no pasaría inadvertido. Justo ese día a una joven periodista le habían encargado la crónica de los carnavales santiagueros, otro hecho se robaría la primicia relegando a planos mucho menos estelares los fuegos artificiales y las luces de las carrozas. Hartos del régimen de oprobio impuesto por el dictador Fulgencio Batista, jóvenes revolucionarios intentarían el asalto al Cuartel Moncada y al Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo.
Martha Rojas, la joven periodista que dio seguimiento a los sucesos del 26 de julio no olvida detalles. Su relato, como suerte de reportaje en primera persona nos da la medida exacta de los acontecimientos.
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