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El Museo de Historia Natural recibe también el verano
2012.07.10 - 19:38:35 / web@radiorebelde.icrt.cu / Sarahí García Contreras

Incentivar el aprendizaje y la creatividad en los niños y adolescentes es el propósito que persigue durante estos meses de julio y agosto el Museo Nacional de Historia Natural, ubicado en la antigua Plaza de Armas, en La Habana Vieja.
Cursos de verano, ciclo de conferencias, proyecciones fílmicas y visitas dirigidas por las salas expositivas del centro son algunas de las propuestas que la institución viene realizando desde hace días. Uno de sus especialistas, el museólogo Iván Borroto señala que los pequeños que asistan a los cursos de verano tendrán la oportunidad de acercarse a las distintas líneas investigativas que privilegia el Museo; siempre desde una forma instructiva, didáctica e interactiva.
“Durante estos meses tenemos una oferta bastante interesante para los que nos visitan como son los cursos de verano, este año 16 en su totalidad, los que abordan diversas temáticas como la vida de los peces, los árboles, los fósiles y los anfibios; todos estos tópicos relacionados con los ejes investigativos del Museo como son: la zoología, la paleontología y la botánica”.
Lo más importante de estos cursos de verano según Borroto es que son productos diferentes, muy prácticos, que buscan estimular el interés de los niños por la flora y la fauna cubanas desde la interactividad directa del tallerista con el objeto de estudio.
“También tenemos para estos meses de verano otras propuestas vinculadas, específicamente, con los fondos expositivos del Museo. En este caso los asistentes pueden contar con varias actividades, las que comienzan desde las 9:30 am y se extienden hasta las 5:00 pm. Estas acciones se inauguran siempre con un recorrido por las instalaciones del centro, las que son acompañadas por el servicio de un guía.”
Asimismo, el museólogo y especialista Iván Borroto informa que durante el transcurso del día los niños y jóvenes que se acerquen a la institución tendrán la oportunidad de contactar con los científicos, quienes a disposición del público, imparten conferencias y responden a las preguntas y dudas de los visitantes.
“Tampoco podemos olvidar que todos los domingos por las tardes, el Museo brinda el espacio Cine de Naturaleza. A esto se suma el gustado Planetario Virtual, muy relacionado con un curso que repetimos dos veces en el verano y que está vinculado con la astronomía. Ambas ediciones suelen concluir con una observación a través de telescopios.”
Igualmente el Museo de Historia Natural cuenta entre sus atractivos con una sala infantil donde se imparten los denominados ciclos indagatorios. En este caso los niños abandonan su función de oyentes para convertirse también en protagonistas, dándoles la oportunidad de tocar los especímenes que se muestran en ese pequeño espacio expositivo, tomarse fotos con ellos; además de consultar libros, que de acuerdo a la edad de los infantes, traen productiva información sobre nuestra fauna.
Desde el año 1999 el Museo de Historia Natural asumió una nueva sede, ubicada en la cosmopolita Plaza de Armas como anteriormente mencionábamos. La nueva edificación en que se enclavó el centro conllevó a una reestructuración de sus salas, las que están destinadas a promover el conocimiento sobre la naturaleza y sobre la necesidad de su cuidado.
Cuatro son los espacios expositivos de la institución, “El Museo por Dentro” es el primero de ellos, dedicado a mostrar el trabajo científico y museológico que posibilita organizar las exhibiciones, mantenerlas y mejorarlas sistemáticamente, apunta Borroto.
“Historia de la Tierra y de la Vida” es el segundo, dirigido a ofrecer una panorámica de la evolución de nuestro planeta y de las causas que dieron como resultado la formación de la vida terrestre, hasta el surgimiento del hombre.
Una de las salas más atractivas del Museo es la de los “Mamíferos, Aves y Reptiles de Otras Partes del Mundo”. Aquí se exponen ejemplares de diversas zonas geográficas, apunta Borroto, quien comenta que el encanto de este espacio viene dado por el buen cuidado montaje museográfico, apoyado en luces y sonidos.
A la Naturaleza Cubana se le destina la última sala. Los visitantes que a ella lleguen descubrirán el origen de la Isla y de su geografía. Borroto comenta que en este lugar se muestran prototipos de minerales típicos cubanos, así como una amplia representación de nuestra fauna marina y terrestre.
Para los que optan por el entretenimiento sano y el aprendizaje constante, el Museo Nacional de Historia Natural brinda la posibilidad a nuestros niños y jóvenes de pasar un verano único e irrepetible.
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