
Ramón de la Paz y Cerezo, Reverendo de la Catedral Episcopal de la Santísima Trinidad, en La Habana. “La constitución es una obra maravillosa e histórica en la que todos hemos participado de corazón”. (Foto de la autora)
La Plataforma Interreligiosa Cubana reúne a creyentes de las religiones establecidas en el país, Asociaciones Fraternales e Instituciones religiosas, así como a personas guiadas por la Fe, enraizadas en la más rica expresión de la diversidad cultural. Todos procuran la unidad y amor entre los seres humanos.
En el Título V: DERECHOS, DEBERES Y GARANTÍAS de la nueva Carta Magna, en los Artículos 40,41 y 42 se precisa que la dignidad humana es el valor supremo que sustenta el reconocimiento y ejercicio de los derechos y deberes consagrados en la Constitución, los tratados y las leyes.

Lien Lucía García Miranda, Vicepresidente de la Asociación Espiritista Cartesiana Cruzada, Quisicuaba. (Foto de la auora)
El Estado cubano reconoce y garantiza a la persona el goce y el ejercicio irrenunciable, imprescriptible, indivisible, universal e interdependiente de los derechos humanos, en correspondencia con los principios de progresividad, igualdad y no discriminación. Su respeto y garantía es de obligatorio cumplimiento para todos, pues el goce de los derechos, libertades y oportunidades es igual ante la ley.
Desde esos presupuestos se justifica que en el texto, que se someterá a referendo este 24 de febrero, haya quedado claro que las cubanas y cubanos puedan profesar o practicar sus creencias religiosas, con la debida tolerancia hacia las demás.
La paz y la unidad de todos los actores sociales, sin distinción, hacen que la nueva Constitución revitalice la prédica martiana de que “…la Ley Primera de la República sea el culto a la dignidad plena del hombre”.
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