 |
|
El último combate del Gran Campeón
2012.06.12 - 08:27:58 / web@radiorebelde.icrt.cu / Nolan Chacón Laza

La noticia me impactó al llegar a casa este lunes en horas de la tarde, el Gran Campeón, Teófilo Stevenson, falleció en esta capital víctima de un infarto cardiaco.
Rápidamente me vino a la mente las primeras horas de mi nacimiento, en medio del I Campeonato Mundial de Boxeo, donde Teo visitó junto a sus compañeros de equipo el Hospital Ginecobstétrico Ramón González Coro, convirtiéndose a los pocos días en titular olímpico y universal.
Durante más de 40 años, mantuvo una fiel amistad a mi familia, especialmente con mi padre, Jorge Alfonso, periodista deportivo de la Revista Bohemia, que lo consideró entre sus grandes amigos, inclusive considerándolo su biógrafo.
Mi cercanía con su residencia en Nuevo Vedado, me traen a la mente inolvidables momento que viví junto a él. A diario visitaba su hogar, creciendo junto a su hija, su sobrino y viendo llegar al mundo a su único hijo varón, fruto de su relación con Freymary, mujer con la que disfrutó sus últimos años de vida.
Se despidió de las 12 cuerdas el pasado miércoles, participando en las premiaciones del Torneo Internacional Giraldo Córdova Cardín, desarrollado en la Sala Polivalente Ramón Fonst, siempre risueño.
Con 60 años de vida llegó el combate más difícil de su carrera en este 2012, cuando comenzaron los problemas cardiovasculares, que finalizó con este fatídico golpe, una pérdida irreparable para el movimiento deportivo olímpico internacional.
Cuando la ciudad estadounidense de Atlanta (1996) conmemoró el primer centenario de la resurrección de los Juegos Olímpicos, Teófilo Stevenson apareció durante la ceremonia inaugural entre las notables figuras que en sus respectivos momentos dieron realce competitivo a las citas cuatrienales.
Este hombre cubano, nacido el 29 de marzo de 1952, en el apartado poblado oriental de Puerto Padre, aquella noche del 19 de julio de 1996 compartió el escenario con luminarias del pasado y el presente dentro del mundo atlético.
Antes de Teófilo, los anales boxísticos recogieron el nombre del húngaro Lazslo Papp como el único triple monarca olímpico consecutivo; primero en la división de 75 kilogramos, en Londres, Gran Bretaña (1948); y más tarde lo hizo en la de 71 para ganar sendos títulos en Helsinki, Finlandia (1952) y Melbourne, Australia (1956).
Lo singular en los triunfos del moreno caribeño fueron sus lauros alcanzados siempre en la máxima división, feudo de un casi absoluto dominio estadounidense.
Por ejemplo, los dos últimos predecesores de Stevenson, Joe Frazier (Tokio 1964) y George Foreman (Ciudad de México 1968), después llegaron a convertirse en campeones mundiales profesionales.
A la pareja citada podemos añadir que el vencedor de Roma 1960 en los 81 kilogramos, Cassius Clay o Mohammed Ali, como se hace llamar en la actualidad, reinó también varios años en los supercompletos.
La supremacía de estos tres hombres opacó por completo a otros boxeadores de la división a lo largo de dos décadas e incluso numerosos promotores y especialistas aceptaron, a modo de influyente causa para la evidente decadencia, la superioridad de los puños de Teófilo Stevenson, quien en tres ciclos quebró la lógica cadena de sucesores.
En su primera confrontación internacional de envergadura, los Juegos Deportivos Panamericanos de Cali, Colombia (1971), Teófilo enfrentó al primer rival estadounidense, Duane Bobick, y perdió en semifinales cerrada decisión 3x2.
Confiados en la posibilidad de que un pugilista de la raza blanca fuera capaz de continuar la tradición de los negros Frazier y Foreman, los federativos boxísticos en los Estados Unidos optaron por mantener a Bobick en el amateurismo y lo enviaron al compromiso de Munich (1972).
Pero a los deseos del grupo que regía los intereses de la ya bautizada "Esperanza Blanca" se opuso un poderoso recto de derecha en el tercer asalto. Tanto impresionó a los magnates reunidos aquel golpe que uno de ellos no tardó en acercarse a Stevenson y le propuso un contrato millonario.
Con firmes palabras de respuesta, el cubano se apuntó el segundo KO de la noche: "Los únicos millones que me interesan quedaron en Cuba con el cariño de ocho millones de compatriotas".
La extensa lista de rivales yanquis posteriores a Duane Bobick comenzó por Marvin Stinson, un forzudo camionero derrotado en el Campeonato Mundial de La Habana (1974).
Pasados algunos meses volvieron a agitar palmas y a los Juegos Deportivos Panamericanos en la Ciudad de México (1975) llevaron a Mike Doakes, quien tampoco llegó al límite de los tres asaltos.
El siguiente adversario resultó John Tate en los Juegos de Montreal 1976 y apenas aguantó un par de golpes en el capítulo de apertura. En la cartelera final Teófilo Stevenson alcanzó la segunda medalla dorada frente al escurridizo rumano Mircea Simon.
La fase preparatoria para Moscú 1980 le permitió mantener el azote sobre los supercompletos de los Estados Unidos. Así cayeron, Woody Clark en el torneo Batalla de Carabobo, Caracas (1977); Tony Tubbs en el Mundial de Belgrado (1978); Jimmy Clark en un tope bilateral celebrado ese mismo año en el Madison Square Garden de Nueva York; y Rufus Hadley en los Juegos Deportivos Panamericanos de San Juan, Puerto Rico (1979).
Stevenson asistió a la capital moscovita confiado en conquistar el tercer galardón. En la primera salida al cuadrilátero fulminó en el primero al nigeriano Salomón Ataga.
Volvió a la carga y ahora en tres liquidó al polaco Grzegorz Skrzesz. No constituye una exageración apuntar que los dos siguientes contrarios, el húngaro Istvan Levai en semifinal y el soviético Piotr Zaev en la final, se limitaron a rehuir el combate para escuchar el campanazo final.
Sin entrar en un campo especulativo, podría asegurar que Teófilo Stevenson tuvo la oportunidad de convertirse en el primer púgil del boxeo olímpico capaz de conquistar cuatro títulos, pero la ausencia de la delegación cubana en el compromiso de Los Ángeles, Estados Unidos (1984), lo impidió.
Esbozada en cortas líneas, pudiera considerarse simple la carrera del tunero entre las 12 cuerdas. En tal sentido, pensar así queda bien apartado de la realidad, pues Teófilo usó los guantes por primera vez en su natal Puerto Padre y perdió decisión ante un paisano nombrado Luís Enrique, el 7 de octubre de 1966.
Dos décadas después, el 17 de mayo de 1986, celebró el último combate y noqueó al estadounidense Alex García para ganar el tercer cetro mundial en la cuarta edición de estos certámenes, con sede en Reno, Nevada, EE.UU.


|