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¿El uno para el otro?
2010.06.24 - 10:17:20 / web@radiorebelde.icrt.cu / Heydi González Cabrera

La Habana, Cuba.- Al margen de la frustración y el romanticismo, las rupturas de parejas son algo más que un signo de modernidad. Los divorcios, y las separaciones en los casos de uniones libres, atentan contra la estabilidad familiar, y también indican que la mujer no toma en cuenta la dependencia económica, ni las condicionantes sociales que antaño la inhibían de romper el matrimonio.
Hay que admitir, que han cambiados las épocas. Antes, era diferente. Cuando se constituía un núcleo familiar, aunque el amor naufragara y las relaciones fueran hostiles, la pareja trataba de defender el vínculo, por concluir con el voto de… hasta que la muerte nos separe. No comprendían que la durabilidad del matrimonio no era sinónimo de pareja feliz, sino del cumplimiento de un absurdo mito social.
Actualmente, tanto las mujeres como los hombres, reclaman satisfacción personal, se resisten a ser esclavo de la tradición, manteniendo una relación sentimentalmente extinguida. Aspiran a la merecida felicidad en pareja, al bien llamado por psicólogos: matrimonio funcional.
En este tema tan complejo, se multiplican las investigaciones, sin marginar las ambigüedades actuales de las uniones consensuales, aquellas que conviven y se separan, sin pensar en casarse, y por ende, no cabe el divorcio.
Según los expertos, una vez que se llega al matrimonio, solamente la similitud en sus personalidades es lo que influye en la felicidad conyugal, pues la convivencia requiere una gran coordinación en las tareas y problemas cotidianos, para enfrentar las dificultades sin que dañen la vida en común.
Los expertos concluyen con un diagnostico que hace pensar: las parejas cuyas personalidades se asemejan, tienen mayores posibilidades de mantenerse unidos, porque las diferencias de caracteres, sin lugar a dudas, provocan fricciones en la relación.
A quienes se aman les resulta difícil aceptar que no son hechos, el uno para el otro. Y es que tanto el divorcio como la separación son un triste destino para lo que unió el amor.
Encontrar la felicidad conyugal es el superobjetivo de la pareja, pero resulta difícil demostrar que lo han logrado, tal vez porque están a mitad de camino y es muy pronto para conclusiones, o, simplemente, porque callan el fracaso del intento, hasta que, un buen día ponen punto final a la relación.
Quizás la más triunfal conclusión es que el ser humano no puede renunciar al amor y la mayoría que se divorcia, vuelve al matrimonio, convencido de que, ahora sí, encontrarán la ansiada felicidad.
Como en toda en la vida, la experiencia aporta tolerancia y sensatez. Pero, será el tiempo quien diga…. la última palabra.
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