
Nuevamente debemos agradecer a Luciano Castillo, director de La Cinemateca de Cuba, la exhibición recientemente en su programa “De cierta manera”, de una de las joyas del cine cubano atesoradas en la bóveda de la Institución.
De “El veneno de un beso” se conservan varios fragmentos, y eso fue lo que con lágrimas de nostalgia vimos muchos seguidores del espacio.
Dirigida por Ramón Peón en 1929, el silente filme se debe al en aquel momento inaugurada Cìa. productora B.P.P., con el protagónico de Antonio Perdices, uno de los fundadores, considerado entonces como “el galán más popular y que hizo más películas como estrella en producciones cubanas”.

Subrayando cada escena con acordes de un piano, la copia que vimos mostró un beso “esquivado”, que da inicio a un “sacrificio cruento”, pero fue un beso supremo, en fin.
El elenco lo conforman también Mercedes Mariño, Yolanda Farrar, Paco Muñoz y Enrique Perdices.
El estreno se produjo el día 3 de octubre en el Teatro Martí, hoy bellamente remozado, fecha en que el público colmando el lugar disfrutó de lo más avanzado de la técnica, traída a nuestra Isla por Antonio “Mussie” del Barrio, fundador igualmente de la productora, junto al propio Ramón Peón.

El filme se rodó en casa de “Mussie”, que se encontraba en la Calle 5, esquina a 4 en el Vedado.
Gracias nuevamente a La Cinemateca de Cuba y sus esfuerzos por no solo guardar, sino también mostrar sus tesoros.
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