• Thursday, 01 de October de 2020
  • En Audio: Salto de ángeles en el Lago Canaima

    2020-08-13 10:27:11 / web@radiorebelde.icrt.cu / Aroldo García Fombellida


    Salto de ángeles en el lago Canaima

    Cronistas del tiempo, de su tiempo, los periodistas también guardamos como sagrados privilegios hechos y momentos, de esos que marcan el paso por la vida de cualquier ser humano, y nosotros no somos distintos.

    Así y en lo especifico, cualquier periodista cubano tiene por allá adentro en un sitio que solo él sabe una esquelita pequeña y humilde que jamás sale a la luz, porque no es para andar pregonándola como prenda, ni adorno que exacerbe orgullos vanos, a ella  se acude solo en ocasiones, ocasiones como la de hoy ocasiones que saldrán solamente cuando alguna vez nos falten las fuerzas para seguir, y acudamos a ella para solo con leer su nombre recargarnos y seguir adelante, porque esa esquelita solo dice Fidel.

    Bastó una breve llamada de Josefa Bracero desde la Habana, casi en la media noche de un domingo a inicios de  agosto, al día siguiente a las cuatro de la tarde debíamos encontrarnos en la capital listos para una partida… en esos años eran usuales tales llamados, de ahora para ahora… solo un rato después, al despedirme de mi esposa casi estaba seguro que el rumbo seria hacia la lejana Argelia, donde ese mismo año lo habíamos acompañado en visita oficial, y lo habían invitado muy especialmente a la inauguración del festival mundial de la juventud… conclusión superficial la mía  hacia quien, como norma de vida,  siempre enruta por el camino que nadie imagina.

    Escuche y descargue a través de nuestro Canal Ivoox la versión radial de este reporte.

    Solo unas horas después aterrizábamos en tierra bolivariana. Los siguientes dos o tres días los dedicamos a seguir las actuaciones de una Delegación cultural cubana que desarrollaba una jornada con varias manifestaciones artísticas en tierra venezolana, hasta el mediodía del día 11, cuando, justo a la una de la tarde de un sábado inolvidable, se posaba la nave insignia de Cubana de Aviación en la rampa cuatro de Maiquetía.

    Sin regla de protocolo alguno, Chávez subió y casi enseguida desciende, con su brazo derecho sobre los hombros de Fidel.

    Esa tarde empecé a entender, sin intermediario alguno, lo que significaban mutuamente el uno para el otro.

    Después, en rápida sucesión, viaje enseguida a Ciudad Bolívar, le entregan la Orden del Congreso de Angostura, en grado de gran collar, acto nocturno en una Plaza Bolívar, desbordada de cultura cubana.

    Chávez y Fidel

    Solo unas horas después, ya en la antesala de su aniversario de vida, lo dedica a recorrer, junto a Chávez, el inmenso Estado Bolívar, sueños nobles para una tierra extremadamente rica, y extremadamente pobre al mismo tiempo. Llega la noche con un encuentro casi íntimo.

    El Comandante de Barinas le dice, como quien habla a un hermano, “ya son las doce, vamos a cantarte, … aquí vienen tus regalos…

    “Espera Hugo, espera. Hoy llego a mis 75, lógicamente me quedan menos por celebrar que los celebrados, y las fuerzas físicas ya no son las mismas. Por eso decidimos venir hoy a tu tierra, para encomendarte seguir esta batalla por los pueblos pobres de nuestra América. “Tú eres el indicado, Hugo”.

    Chávez no esperaba tal declaración, va hacia el sitio donde aguadaba una urna con un fusil que se ve restaurado, lo extrae, y lo cruza frente a su pecho… “Este es el fusil con que me alcé en Caracas, en 1992. Te lo traje de regalo, y ante él te juro que jamás te defraudaré.

    Al Comandante Chávez le corren dos lágrimas interminables. Se abrazan y todo cesa. Hay silencio en el primer minuto de aquel 13 de agosto hace diecinueve años hoy.

    Sara González viene a su encuentro, “Perdone Comandante, he esperado años, y hoy me decido, como es su cumpleaños, quisiera que usted me permitiera darle un abrazo fuerte y un beso”…

    De respuesta, casi un susurro, “no Sarita, mira, como hoy es mi cumpleaños, yo quisiera que fueras tú quien me permitiera darte un abrazo y un beso, tú has sido mi inspiración con tus canciones, en varios momentos de mi vida”. Y se abrazan, ella como hija, en su regazo paternal,

    Amanece, y ya vamos hacia el lago Canaima. Él viaja en curiara, embarcación rústica de aborígenes, junto a Chávez y sus hijas, bajo el influjo del colosal Salto del Ángel.

    Día bello, que la naturaleza le regala en su cumpleaños 75. Viajamos casi a su lado de tan cerca, y el “Loquillo Gómez” le pregunta por la temperatura del agua, que el investiga de manera rustica, “dedo al agua” para decir sonriente… “18 grados”.

    Allí ocurre un hecho casual pero inolvidable, y con clara lección. Al fornido morocho venezolano que conduce la curiara me le acerco en cuanto llegamos a tierra firme… “Mire, mi pana… soy periodista cubano, quisiera saber lo que para usted significa ese privilegio de poder conducir hoy, la nave donde viajaron, su Comandante Chávez, y mi Comandante Fidel”…

    Aquel gigante, curtido por el sol, me mira fijo, y me deja petrificado:  “Arregla tu pregunta, Aroldo, di mejor lo que significa manejar la curiara esta, donde viajaron el Comandante Chávez, y “Nuestro Comandante en Jefe” …aquí no puede haber casualidad, mi hermano.

    Ojalá ese combatiente anónimo me estuviera escuchando hoy. Por tantos como él, sobrevivió a cientos de intentos traidores.

    Bendición indígena, regalo de amuletos originarios, regreso al pequeño aeropuerto de Canaima.

    Chávez conduce el jeep, y al mismo tiempo recoge cientos de cartas, papelitos, y notas, que los nativos le entregan a su paso.  Ahora estos dos grandes líderes de nuestra América se ven felices, totalmente felices, entre bromas y frases de especial apego.

    Solo unos minutos después, dos aviones despegan hacia el sur, hasta la exacta franja fronteriza con Brasil. Es el poblado de Sao Paulo ​vista, y se inaugura la interconexión que les lleva electricidad gratuita desde tierra venezolana, obra inmensa, en la que Cuba también ayuda.

    “Me siento como si naciera de nuevo hoy con todo lo que he visto”. Esa es su diáfana expresión de dicha.

    Chávez y Fidel

    Dicen los libros especializados que nunca el periodismo se hace en primera persona. Pero este no es un relato periodístico, ni siquiera es mi intento. Solo es un pedazo de vida, acicate para siempre seguir adelante.

    Cualquier cubano tiene una historia como esta para contar, y más, mucho más.

    Hoy es buen día para sacarlas al presente, no para creerse cosas, ni para que se hinche el ombligo. Solo es para jurar, como le dijo Chávez aquella medianoche de hace 19 años hoy. “Ese es nuestro Fidel”.


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