
Cacocum, Holguín.- A media mañana de este domingo el nuevo tren Habana-Holguín cubría la última parte de su recorrido, la mayoría de sus más de 700 personas a bordo, aun dormitaban, otros se desperezaban, luego de una noche de pleno disfrute en el trayecto desde La Habana, y no pocos disfrutaban igualmente del paisaje rural, ya cercano a la estación de Cacocum, última parada intermedia antes de llegar a la ciudad de Holguín.
De pronto todo cambia, las eficientes ferromozas, los conductores, el personal auxiliar, y hasta los policías del cuerpo de seguridad a bordo, anuncian a viva voz que el tren solo puede llegar hasta la cercana estación de Cacocum, hay serios problemas en la vía consecuencia de las fuertes lluvias en la zona, de por sí muy bajas.
Hasta el más optimista de los pasajeros vaticina largas horas de espera y mil y un problemas que pronto tendrán encima.
Pero en ese mismo momento, en la propia terminal de Cacocum, hace rato están trabajando para ellos, en un ejercicio de especial connotación.

En medio de la tensa situación que se enfrenta con poca disponibilidad de combustible diésel, consecuencia del recrudecimiento cruel del bloqueo norteamericano, todos los ómnibus disponibles, pertenecientes a la Empresa Provincial de Transporte, en la ciudad de Holguín, distante más de veinte kilómetros, son enviados hasta aquí, en una operación cronométrica, que apenas dura unos minutos.
Cuando la formación del tren se detiene en el andén de Cacocum, una larga fila de los conocidos ómnibus “Diana” ya espera. El trasbordo, se realiza en apenas minutos, y es dirigido, personalmente, y con total precisión y seguridad, por el Delegado del Ministro del Transporte en la Provincia de Holguín, René Rodríguez.
En tierra, la situación a esa hora era bien compleja, los barrios rurales de La Agraria, y El Algarrobo, estaban aislados, totalmente inundados, debido al desborde del rio Holguín, y las fisuras de un dique de contención, que históricamente detiene la fuerza de las aguas que bajan desde Holguín, y otras zonas aledañas.

El sostén de terreno para la vía férrea en ese tramo se reblandece, el peligro es alto, de ahí la oportuna decisión de detener la marcha del tren nacional, cuya formación es larga, y además pesada.
Allí, junto a su pueblo, desde la noche anterior, la Presidenta del Gobierno municipal, Mariela Cruz Herrera, al frente de las decisiones de emergencia. Evacuación de personas, traslado, apoyo, seguridad absoluta.
El tren Habana-Holguín, por primera vez desde su restablecimiento, hace dos meses, no podría llegar este domingo a su destino final, la Estación de Holguín. Pero sus pasajeros y tripulación sí.

Todos querían agradecer, aun asombrados, la prontitud de la bien organizada, y exitosa, operación de emergencia.
Choferes de ómnibus, trabajadores de vías y obras, directivos de transporte, y autoridades políticas y de gobierno de la provincia y del municipio de Cacocum, y hasta de los medios de comunicación, tuvieron que variar sus planes de la mañana dominical, la mayoría un justo descanso.
Sin embargo, para todos, quedaba el hermoso sentimiento de felicidad y satisfacción por la misión cumplida.

Se había pensado, y actuado como se piensa y actúa para la familia más cercana. En realidad, eso mismo somos, familia.
Materialmente no tenemos mucho. Pero somos ricos. Tenemos, nos tenemos a nosotros mismos. Así, sencillamente.
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