En el cosmos desde hace 30 aos

2010.09.09 - 10:51:26 / web@radiorebelde.icrt.cu / Joaqun M. Rivery Tur

Arnaldo Tamayo Mndez y Yuri Romanenko
La Habana, Cuba.- Arnaldo Tamayo Méndez, hoy general de brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, primer cosmonauta de América Latina, recuerda su vuelo de hace treinta años y afirma: “A tres décadas del acontecimiento aún me parece que fue ayer".

Por supuesto, para este hombre humilde, que comenzó su vida como limpiabotas y carpintero, él está en el espacio sideral desde el 18 de septiembre de 1980, cuando efectuó su histórico vuelo en la nave soviética Soyuz 38, comandada por Yuri Romanenko, su amigo entrañable hasta hoy día.

No hace mucho inauguró la Sala de la Cosmonáutica en su natal Guantánamo, donde hoy descansa el módulo de descenso en el que bajaron felizmente a la tierra los dos navegantes cósmicos el 26 del mismo mes que subieron a la estación orbital Saliut 6, donde los esperaban los tripulantes de meses Leonid Popov y Valeri Riumin.

En mis experiencias oníricas, aquellas jornadas se repiten. Yo fue testigo de toda la tensión de los preparativos, pues cubrí los acontecimientos como enviado especial del periódico Granma y, al recordar, siento incluso la inquietud de cuando esperábamos los últimos minutos previos al vuelo.

Yo no sé si Tamayo se sintió nervioso parado en la plataforma frente al cohete que transportaba en su punta la nave Soyuz 38. No me lo pareció viéndolo en la gigantesca pantalla del Centro de Control de Vuelos en las afueras de Moscú. Pero yo sí lo estaba.

Indudablemente el estrés del momento fue fuerte, y el asalto de la memoria me reproduce muchos detalles, porque, para siempre, para toda la historia del continente, Tamayo se había convertido en el primer latinoamericano en observar desde esa altura los colores del planeta.

En estos días de ajetreo conmemorativo mezclado con su trabajo, Tamayo reconoció el esfuerzo de los guantanameros por inaugurar la sala del Vuelo Conjunto Cuba URSS, en el Museo de la ciudad capital de la provincia más oriental cubana.

Allí está todo lo fundamental, los momentos más cruciales del viaje espacial conjunto soviético-cubano (incluyendo el módulo de descenso recientemente colocado allí) y es un espacio que servirá para divulgar los éxitos políticos y científicos de la Revolución, a la vez que redundará en la educación de los niños.

El fondo museable donado por el Héroe de la República de Cuba a su ciudad natal, incluye decenas de piezas invalorables relacionadas con la gran aventura de la vida del general de brigada, entre ellas trajes de entrenamiento, el radio transmisor, alimentos, documentos, gigantografías y un audiovisual que reproduce el recibimiento en Cuba encabezado por Fidel.

En la parte inferior de la Sala Central de Control de Vuelos, decenas de especialistas seguían paso a paso todo cuando sucedía, comprobaban los parámetros del cohete y la nave, ya acostumbrados a decenas de despegues similares que se producían en el cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán.

Museo de la Cosmonutica en GuantnamoEn la sala superior, los periodistas se preocupaban porque conocían, de conversaciones con otros cosmonautas y dirigentes, que los tres momentos más delicados de la travesía eran el despegue, el acoplamiento al laboratorio orbital y el siempre peligroso descenso.

El tiempo parecía no transcurrir. Faltaban solamente veinte minutos para el arranque, para el famoso “¡Vamonos!” (¡Poiéjali!) que un día inaugurara Yuri Gagarin y que desde entonces fue como el grito de guerra de los soviéticos que surcaban los espacios siderales cuando se encienden los motores de los cohetes portadores.

El despegue se produjo, y según mi reloj, exactamente a las veintidós horas, diecinueve minutos y cincuenta segundos, se desprendió la tercera etapa y la nave Soyuz 38 quedó en órbita para la historia de este continente.

Inmediatamente comenzaba el trabajo de preparación para el acoplamiento con la estación orbital que había acogido ya a un número de cosmonautas de países entonces socialistas y donde Tamayo y Romanenko eran esperados por Leonid Popov y Valeri Riumin, ya con una estancia de varios meses en el laboratorio espacial.

Los ocho días que pasaron Tamayo y Romanenko en lo que realmente era el complejo orbital Soyuz 37- Saliut 6 – Soyuz 38 (la 37 había llegado antes con otra tripulación y estaba atracada en el muelle opuesto al que se encontraba la nave de Tamayo) fueron de trabajo intenso en una veintena de experimentos ideados por científicos cubanos como contribución al programa Intercosmos, que la Unión Soviética desarrollaba con los países socialistas.

Tamayo dijo que le parece que fue ayer, pero su hazaña está vigente hoy, por eso yo digo que lleva treinta años en el cosmos.



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