
Holguín, Cuba. - El positivo ascenso de la industria turística cubana de cara a los más exigentes operadores de este mercado en el mundo, durante los últimos veinte años, tiene en esta provincia un soporte, que a no dudarlo, ha resultado decisivo.
Hoy no es un frío planteamiento teórico, y mucho menos un altisonante término regionalista subrayar y presentar a Holguín como tercer polo turístico de Cuba, tan demandado, conocido, y prestigioso como los tradicionales destinos de La Habana y Varadero.
Hechos, y demostrativos datos sobre demanda, permanencia, regresos reiterados a determinado hotel, y resultados económicos, así lo corroboran con meridiana exactitud. Tampoco es de extrañar que durante el transcurso de la conocida y prestigiosa Feria Internacional de Turismo de La Habana, ahora en pleno apogeo de su edición treinta, más de una frase de justo encomio se haya dedicado al polo de Holguín, en especial, por encontrarse dentro de uno de los segmentos de dedicación este año, denominado oficialmente ¨Oriente Cubano.¨
De las buenas noticias promulgadas en la Feria, una es trascendental. Entre los nuevos proyectos para la construcción inmediata de nuevas capacidades hoteleras con capital nacional, aparece una obra que muy pronto emergerá en el paradisíaco entorno de la playa Guardalavaca.
Se trata de un gran hotel con categoría de cinco estrellas de lujo. No es casual esta decisión. Saben muy bien los directivos y especialistas del turismo cubano, la seriedad y la probada experiencia, que por esta región tienen los constructores para enfrentar obras de tal magnitud, la que también poseen las escuelas de formación de personal altamente capacitado para encomiendas tan exquisitas, y la que tiene, como sello de garantía para cualquier presentación, mencionar a Holguín, una conocida localización geográfica, por la que actualmente asientan sus preferencias, importantes turoperadores de renombradas marcas y firmas.
Es que el solo aval de asociar la excelencia a la que todos quisieran llegar en el mundo de la industria del ocio, tomando como botón de muestra al Hotel Playa Pesquero, el mayor de Cuba, ubicado en una vasta zona de las costas holguineras, donde no es el único, pues igualmente señorean otros, como el cinco estrellas plus Paradisus Rio de Oro, con habitaciones verdaderamente únicas, ya es un premio, y un compromiso, al que solo es posible responder con más calidad en todo lo que se ofrece.
Pero Holguín, y aquí está el más importante de todos los atributos posibles, es mucho más que sol, playas, o senderos naturales vírgenes. Holguín es su gente, noble y hospitalaria. Holguín es su pueblo, una parte considerable del cual labora en centros que guardan relación directa o complementaria con la industria turística, para ser, de hecho, embajadores de nuestra dentidad. Como ejemplo baste señalar al brillante colectivo del aeropuerto internacional Frank País, por donde llega, o se despide, la mayor parte de los visitantes, que solamente durante el 2009 por ejemplo, fueron cerca de trescientos mil, para ocupar una y otra vez, las más de cinco mil capacidades hoteleras de la región.
En el alto y distintivo rango que alcanza y mantiene en toda su integralidad, y hasta el detalle, el polo turístico de Holguín, no quedan atrás otras instalaciones, no precisamente ubicadas entre mar y arena. Son hoteles en la ciudad capital de la provincia, y en otros sitios, cada uno con un ingrediente distinto y singular. Así el Pernik, elegante y moderno, en la zona nueva de la ciudad de los parques. Así el Bosque, sobrio, intimo, que debe su nombre a los arboles que le protegen. Así el Mirador de Mayabe, un balcón natural desde el techo de Holguín, con la legendaria presencia de un gracioso borrico llamado Pancho, franco adorador de las cervezas frías. Así Pinares de Mayarí, con su microclima eterno y sus cabañas semirústicas cercanas a la elevación mayor de la provincia, el Pico cristal. Así el Miraflores con su impresionante postal de fondo, las fábricas de níquel de Moa.
Desde aquel puntico rural, insertado entre la costa atlántica y la verde campiña en Guardalavaca, que sirvió de semilla, con las primeras edificaciones realizadas por la Revolución triunfante en la década de los años sesenta, del todavía cercano siglo veinte, hasta los imponentes, bellos, y modernos mega hoteles de hoy, tiene Holguín mucho y bueno que mostrar y ofrecer. Se afianza y crece.
Por mucho sobresale un compromiso: hacer valer hasta lo cotidiano, aquellas frases históricas que por un punto de lo que es hoy esta provincia cubana, llamado Bariay, dijo un almirante genovés, llamado Cristóbal Colón al desembarcar por primera vez en la región, ¨esta es la tierra más hermosa…¨
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