
El estrés es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación o varias que se perciben como amenazantes o de demanda incrementada.
Según fuentes consultadas, el estrés crónico está relacionado con los trastornos de ansiedad, que es una reacción normal frente a diversas situaciones de la vida, pero cuando se presenta en forma excesiva o crónica, constituye una enfermedad que puede alterar la vida de las personas, por lo que se aconseja en este caso consultar a un especialista.
El origen del estrés se encuentra en el cerebro -afirman los especialistas-, que es el responsable de reconocer y responder de distintas formas a los estresores. Cada vez son más numerosos los estudios que corroboran el papel que desempeña el estrés en el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones.
Un estudio de la Universidad de California demostró que un estrés fuerte durante un corto período de tiempo, por ejemplo, la espera previa a la cirugía de un ser querido, es suficiente para destruir varias de las conexiones entre neuronas en zonas específicas del cerebro. Un estrés agudo puede cambiar la anatomía cerebral en pocas horas.
La Doctora María Luisa Bringas, jefa del Departamento de Neuropsicología, del Centro Internacional de Restauración Neurológica, (CIREN), se refirió al estrés de la vida cotidiana para el cual ofreció algunos consejos.
Indicó que hay personas que tienen una vida aparentemente normal, o sea, tienen sus familias, trabajos, y sin embargo, viven con un estrés permanente, en un estado de insatisfacción que puede llevarle a enfermarse, pues el cuerpo le responde de manera desfavorable al estrés.
“Pienso que se cuenta con métodos naturales que no tienen que ser medicamentosos para disminuir esa situación; uno de ellos es el relacionado con la meditación: son técnicas que consisten en estar de 10 a 15 minutos respirando a solas con uno mismo, concentrándose en un punto del cuerpo, o en el aire como entra por la nariz de forma lenta y rítmica, y dejar en la mente sólo los pensamientos agradables o que transcurran sin ser obsesivos, ni tener ideas negativas.”
La Doctora Bringas agregó que otra cuestión que ayuda a disminuir el estrés es hacer contemplación de la naturaleza: las plantas, los árboles, de la puesta del sol, las piedras, del amanecer, del mar, el campo, o sencillamente de un paisaje cualquiera; puede ser un balcón o un parque.
Contribuye a aliviar las tensiones también, ponerse en lugar de los demás, y no creer que su problema es el más grande del mundo, ya que eso lo hace sentirse mal; hay que mirar-dijo- que hay otras personas que tienen situaciones más difíciles; a veces uno tiene buena salud, le funcionan las piernas, el cerebro y, sin embargo no valora esto cabalmente; cuando uno trabaja con pacientes con enfermedades neurológicas, que perdieron alguna de esas capacidades, se da cuenta del valor tan grande de esas habilidades, que al parecer son naturales, y que no están garantizadas para siempre.
Con el optimismo que la caracteriza, la especialista señaló que mientras que el cuerpo y el cerebro estén intactos se debe de aprovechar este regalo de la vida, y caminar, respirar, meditar y contemplar la naturaleza, lo cual propiciará que el estrés desaparezca de manera natural. A ello están convocadas todas las personas.
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