
En breves días los escolares cubanos volverán de nuevo a las aulas para comenzar el curso escolar 2013-2014 y continuar así, el largo camino del conocimiento unos, e iniciarlos otros lo que, sin dudas, les abrirá las puertas de la sabiduría y la prosperidad.
En las escuelas una de las prioridades será el español, que constituye una de las seis lenguas oficiales de la Organización de las Naciones Unidas -ONU-, y la tercera más hablada del mundo, después del chino y el inglés.
El idioma materno forma parte, además, de la identidad, la cultura y el patrimonio nacional, y esa es la concepción con las que trabajan todas las enseñanzas desde el grado preescolar hasta la universidad; constituye el medio para interactuar y relacionarnos, a la vez que define nuestro comportamiento.
Es vital aprender a hablar y a escribir correctamente la lengua materna; ello garantizará que en un futuro cercano las nuevas generaciones sean cultas, y admiradas por su desempeño educacional y formas de manifestarse.
Las lenguas establecen el mapeo de lo que fue y es la historia de la humanidad, a la vez que semejan un organismo en constante evolución; se adaptan e incorporan sin discriminar, en función de su objetivo: la comunicación, muchas veces en conflicto con los modelos dictados por las Reales Academias.
No son pocos los que están preocupados por el futuro del idioma de Miguel de Cervantes Saavedra, poeta y dramaturgo español, considerado una de las máximas figuras de la literatura española y universalmente conocido por escribir Don Quijote de la Mancha.
Cuba no está ajena a este asunto que a muchos involucra, de ahí que constituya una prioridad para el Ministerio de Educación por la importancia que reviste para los más jóvenes en los procesos comunicativos, cognitivos y de la expresión humana.
El propósito central del reforzamiento en la educación cubana de la lengua materna responde al propósito de desarrollar cada vez más el pensamiento de los estudiantes, propiciando que se comuniquen y expresen mejor por vía oral y escrita.
Por su importancia, se desarrollan e intensifican un grupo de acciones para alcanzar tal propósito. Es esencial tener una actitud consciente, de respeto y valoración hacia el idioma materno, con el cual coexistimos. Esas prácticas están encaminadas al trabajo con la lectura, la ortografía, la comprensión y análisis de textos, ya sean orales o escritos de manera acertada y coherente.
Especialistas del Ministerio de Educación afirman que a los niños desde las primeras edades se les debe de enseñar a explicar, argumentar, describir y narrar, utilizando varias vías para hacerlo; el dominio de la lengua persigue también la formación de personalidades cultas que tanto necesitan las sociedades modernas, en función de que las nuevas generaciones comprendan los procesos que tienen lugar actualmente en el complejo mundo que vivimos.
El español está presente en los cinco continentes, y lo hablan como primera y segunda lengua cerca de 500 millones de personas; a todos concierne hablarlo y escribirlo mejor.
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