
La escuela de oficios Tupac Amaru, ubicada al este de la capital cubana graduó este curso escolar ochenta estudiantes: 63 obreros calificados y 17 en un determinado oficio que les será de provecho tanto a ellos como a la comunidad en la que viven. Fue inaugurada el ocho de febrero de 1999.
Su directora, la licenciada Yolaine Gallardo Rodríguez explicó a Radio Rebelde que los primeros proceden de las secundaria básicas de los consejos populares del municipio, y tienen la posibilidad de una vez que concluyan su superación en la escuela, continuar estudios de técnico medio en el instituto politécnico Sierra Cojímar, de la localidad de igual nombre; el resto, remitido de la escuela especial Agustino Netto, al finalizar la superación, se incorporan a la vida laboral.
Quizás pase inadvertido la importancia que desde el punto humano tiene garantizarle una plaza de trabajo a estos adolescentes de la enseñanza especial a quienes , además de darle una preparación para la vida, el estado cubano les ofrece una manera honrada de ganarse el sustento. Todo ello les permite elevar su autoestima y tener mejor calidad de vida.
La preparación de los alumnos abarca el aprendizaje de asignaturas de la enseñanza general como son matemática, español literatura, cultura política, y ciencias naturales, entre otras, además, de adquirir destrezas y habilidades en los talleres de la escuela, y aulas anexas pertenecientes a los diferentes organismos del territorio, lo que propicia que los alumnos se desarrollen y capaciten en determinada especialidad de la producción y los servicios.
Se estudian las especialidades de obreros calificados en albañilería, artesanía, servicios de belleza y agropecuaria, mientras que en los oficios industriales existe una amplia gama de posibilidades, entre las que figuran carpintero, ayudante de cocina, obrero agrícola, constructores, albañiles ,elaboración de alimentos, operario general de una escuela, y cooperarios, entre otros-dijo la directora-.
Acerca de los profesores agregó: “Tienen gran experiencia, llevan muchos años de trabajo en este tipo de escuelas, y la mayoría son jubilados reincorporados; para los docentes más jóvenes constituyen un tesoro que apreciamos y les brindamos respeto; esa deferencia la tienen con ellos también los alumnos”.
Para la etapa venidera-informó- la escuela acogerá también a 23 estudiantes desfasados en escolaridad de la secundaria básica, es decir, repitieron en varias ocasiones algunos de los tres grados de ese nivel, y su edad no corresponde a la de los estudiantes de secundaria, por lo que pasarán a formar parte de nuestra matrícula.
Directa en la respuesta fue al preguntarle sobre las prioridades para el venidero curso escolar: “el trabajo preventivo contra las adicciones, y la formación vocacional; tendremos la posibilidad de formar a futuros maestros de la enseñanza técnica y profesional lo que constituirá un reto; serán adolescentes que procedan de las secundarias básicas y se sientan inclinados por la docencia”.
Humanismo, solidaridad y preparación para la vida, tres palabras que son constantes en la escuela Tupac Amaru, de Alamar.
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