
"Cabe ahora a Lula, con toda su habilidad, reconstruir a Brasil, en alianza hasta con sectores nacionalistas de las fuerzas armadas que, ciertamente, no están de acuerdo con la entrega total del país a los designios de Donald Trump y Steve Bannon, protagonistas del neofascismo global”, comentó el periodista Leonardo Attuch, editor del sitio digital progresista Brasil 247, como parte de las reacciones de satisfacción, esperanza y combate futuro que recorren el gigante sudamericano, cuando la liberación del líder histórico de la izquierda brasileña está a las puertas.
Ya ha trascendido que Lula viajará por el país para reforzar la oposición al gobierno de Jair Bolsonaro, buscará reagrupar a la izquierda y hará un giro hacia el centro del espectro político, en una campaña por el impeachment o juicio de destitución contra el mandatario ultraderechista.
En caso de que Lula sea liberado hoy, habrá completado 580 días de condena injusta, pues fue víctima de una conjura político-judicial y mediática de la élite brasileña, iniciada con el golpe parlamentario que derrocó a la presidenta Dilma Rousseff.
Advogado de Lula, Cristiano Zanin protocola pedido de soltura do ex-presidente na Justiça Federal de Curitiba. #LulaLivreAgora
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El segundo escalón de esa asonada fue el encarcelamiento de Lula por supuesta corrupción, para que no pudiera participar en los comicios presidenciales de octubre pasado, impedir un nuevo acceso al poder de su Partido de los Trabajadores y abrirle el camino al ultraderechista Jair Bolsonaro.
Sin embargo, como destacan hoy varios analistas brasileños, Lula sobrevivió a la componenda del juez que lo condenó y ahora es ministro de justicia, Sergio Moro, y el jefe de los fiscales, Deltan Dallagnoll, soportó de manera digna y estoica la prisión, y no se quebró física ni moralmente, como sus adversarios esperaban, y ahora vuelve a ocupar su lugar en el juego político, con lo que el escenario nacional se moverá, tanto abajo, a nivel de la calle, como en la superestructura.
Juristas, expertos y dirigentes políticos destacaron también la valiente decisión del Tribunal Supremo Federal, al poner fin a la prisión en segunda instancia, por la que Lula y cientos de reos fueron encarcelados, sin que sus apelaciones transitaran por todos los caminos judiciales, como establece la constitución.
🇧🇷 - La Corte Suprema de Brasil falló a favor de una posible liberación del expresidente Luis Inácio Lula da Silva ►►► https://t.co/t9bXziu19Q pic.twitter.com/oAfSGjiOWM
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Aunque dividida entre el voto favorable de seis magistrados contra cinco, la sentencia de la Corte es celebrada como una decisión que fortalece la democracia brasileña y restablece el predominio de la Carta Magna, en cuanto a que la presunción de inocencia debe prevalecer y ningún ciudadano puede ser encarcelado, hasta que concluyan sus recursos ante instancias superiores.
La restitución de ese principio constitucional permitió la liberación de Lula, quien ingresó a prisión en segunda instancia, sin que hasta hoy fueran comprobados los delitos de corrupción que se le imputaron y cuando le quedaban todavía apelaciones pendientes ante la Corte Suprema.
El ex candidato presidencial del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, recordó hoy que el máximo órgano judicial ya rechazó varias ilegalidades cometidas contra Lula, pero falta que declare la suspensión de Sergio Moro, el juez que lo condenó y ahora es ministro de justicia del gobierno de Bolsonaro.
La inminente liberación del líder histórico de la izquierda en Brasil coincide con la segunda reunión del llamado Grupo de Puebla, que sesiona en Buenos Aires con la participación de dirigentes progresistas latinoamericanos.
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El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, es el anfitrión de un foro al que asisten los ex mandatarios de Colombia, Ernesto Samper; de Brasil, Dilma Rousseff, de Uruguay, Pepe Mujica; de Paraguay, Fernando Lugo, y de España, José Luis Rodríguez Zapatero.
A la cumbre del progresismo latinoamericano acudieron también el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, y el candidato presidencial del gobernante Frente Amplio, el uruguayo Daniel Martínez, y otras personalidades progresistas.
La segunda reunión de Grupo de Puebla tiene como objetivo la construcción de una agenda que una a las fuerzas del progresismo en América Latina, una tarea en la que le corresponderá a Lula desempeñar también un rol protagónico.
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