
Más del 60% de las personas en el mundo ven televisión y de forma simultánea revisan las redes sociales y sus correos electrónicos. Además, el 70% de los consumidores del mundo prefieren conocer una marca a través de información corporativa. Esto ha obligado a las empresas a encontrar nuevas vías para comunicarse con los consumidores e intentar posicionarse como referente, dentro de su actividad principal, mediante la información.
Desde el punto de vista del consumidor, los mensajes publicitarios o las acciones promocionales pueden generar un efecto mayor o menor sobre sus decisiones de consumo, ya sea porque la publicidad modifica sus preferencias o porque le informa sobre la existencia y características de un producto que le permite satisfacer mejor su necesidad.

La publicidad tiende a desplazar la curva de demanda. Este crecimiento de cantidad demandada dados los precios del producto incrementa los beneficios. Y cuando observamos el crecimiento por país, son los Mercados Emergentes los que están superando al resto del mundo.
Proyectar la imagen correcta y ofrecer la información precisa permite que el mercado tenga un conocimiento, una opinión y una valoración positivas de tu entidad y, por tanto, de los productos y servicios que ofrece. El éxito de la comunicación institucional depende también de identificar correctamente cuál es la oportunidad de mercado. Con ello se lograrán:
• mayores ventas
• se conseguirán contactos útiles para asignarlos a tu fuerza de ventas y
• se incrementarán los niveles de satisfacción o lealtad de los clientes.
Por lo tanto, como acostumbran a decir los especialistas en esta área, “lo más apropiado para una empresa es construir esa imagen y no correr el riesgo de que otros la construyan”.

La televisión sigue siendo la opción más rentable y eficiente para lograr este objetivo porque en cuanto a audiencia general, la televisión se destaca con un más de un 80 % de penetración a nivel mundial.
Según un estudio de especialistas del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello: El consumo cultural y sus prácticas en Cuba (2010), en nuestro país específicamente, la alta interacción de los cubanos con los medios de comunicación masiva, los ha convertido en los organizadores de la vida cultural de nuestra población.
• Al menos una vez por semana, el 94,3% de los cubanos ve la televisión
• Y el 88,5% de las personas declaran ver la televisión todos los días.
No obstante, debemos entender que ya se terminó la época en la que existía un televisor único en el salón principal: ahora vivimos rodeados de pantallas. Si antes nuestra televisión fija estaba atada a un cable de electricidad y a una antena, ahora teléfonos móviles, ordenadores portátiles y tabletas nos dan una libertad absoluta. Nos sirven imágenes cuando queremos, en cualquier lugar: en el tren, en un avión, en la sala de espera del dentista, en la oficina o en la casa. Existir en esas pantallas ofrece ventaja a cualquier empresa: le ofrece vida y oportunidades.
Un plan estratégico de conformación y consolidación de la imagen corporativa a través de productos audiovisuales institucionales, didácticos y promocionales fomentan la comunicación como reflejo de la estrategia empresarial. Además, la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es una herramienta que se impone con gran fuerza en el mundo comercial moderno. De esta manera las empresas definen su compromiso con la sociedad y la rentabilidad de sus productos y servicios, tanto para quienes los consumen como para quienes los generan.

Para incrementar la productividad hay que mover las energías internas, motivar a las personas integrantes del colectivo. El hombre es un capital precioso. Hay que recordar a cada uno de ellos que pertenecen a un grupo, con un espíritu, una historia y una filosofía. Ese conocimiento, esa idea de pertenencia no solo unifica, sino que otorga autoestima y, por ello, refuerza la capacidad e iniciativa individuales.

El éxito de una organización política o empresarial, incluso de una persona, está en su capacidad para ofertar y "vender" productos, servicios o simplemente ideas. Quien los compra obtiene, además del objeto, una recompensa emocional que condiciona su elección.
La comunicación se ha revelado como indispensable en un universo competitivo. El éxito de una institución, de un político, de un producto, está relacionado en proporción directa, a la eficacia de su actividad comunicativa.
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