
En la historia de Cuba hay infinidad de acontecimientos de gran connotación y entre ellos debemos reconocer un antes y un después del triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959.
Claro, los hechos trascendentales no se dan de forma aislada, y ese triunfo tuvo antecedentes como los asaltos a los cuarteles “Guillermón Moncada” y “Carlos Manuel de Céspedes” el 26 de julio de 1953, y el desembarco del yate “Granma”, el 2 de diciembre de 1956.
Y después del primero de enero de 1959 todo cambió, y en el deporte la diferencia resultó abismal, porque de un antes, marcado por solo la real práctica del béisbol y el boxeo, con algunas individualidades relevantes, pasamos al desarrollo masivo de todos los deportes del programa olímpico, al dominio en el área Centroamericana y del Caribe y a un salto cualitativo extraordinario, a nivel Panamericano, Olímpico y Mundial.
Fue algo así como la diferencia de la noche al día, y todo, gracias a las ideas de nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, seguidor del legado martiano, -como él se calificara-, autor intelectual de los hechos del 26 julio, precisamente en el centenario del natalicio de nuestro Apóstol y Héroe Nacional.
Así que hoy, en el 89 cumpleaños del Comandante en Jefe, toda la familia del deporte: atletas, entrenadores, árbitros, funcionarios, personal de la salud y cronistas, le felicitamos y decimos: ¡Gracias Fidel!
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