Fidel, eternamente Fidel

2010.08.08 - 13:28:56 / web@radiorebelde.icrt.cu / Astrid Barnet Rodrguez

La Habana, Cuba. - Fue producto de una Generación en que problemas como la discriminación racial, proscripción de negros y mulatos a las labores más ignominiosas, desconocimiento de los derechos de la mujer, escasez de viviendas, difícil acceso a los centros de salud y de educación, altos índices de analfabetismo…pululaban en aquellos primeros años de República neocolonial; problemas que se recrudecerían aún más con el decursar del tiempo.

Narraciones de testigos oculares y periodísticos de la época le recuerdan al frente de manifestaciones estudiantiles protagonizadas por la Generación del Centenario, y de aquel cortejo fúnebre del inolvidable líder ortodoxo Eduardo Chibás.

Hechos como la intervención de Estados Unidos en la Guerra del 95 o Guerra necesaria, que frustró el proceso de más de treinta años de lucha por la independencia de Cuba y la realización del ideario martiano en su más amplio sentido --al no realizarse en la República que va a nacer, su pensamiento político y social, ni sus criterios en la educación y la cultura--, le han convocado abrazar la obra y el pensamiento del Héroe de nuestra Independencia Nacional, como figura genuina en su largo avatar político hasta la fecha.

Contra esa caricatura de República, nacida bajo el sello de la frustración neocolonial e implementada jurídica y constitucionalmente por una Enmienda yanqui, lleva a cabo su lucha política, social y cultural.

Para algunos políticos de la época existían distintas vías de lucha “frente a la injerencia extranjera, la virtud doméstica” (al decir de Márquez Sterling), al igual que mediante acciones encaminadas al logro de la honestidad gubernamental y administrativa y, sobre todo, al empeño de que mediante la cultura, arraigara y creciera la conciencia de cubanía frente a las acciones desnacionalizadotas (Eduardo Chibás).

Para él existían aquellas y una fundamental: la lucha armada por la liberación nacional. Por ello partió al Moncada a escribir para la Historia acerca del quehacer generacional de una pléyade de jóvenes dispuestos a continuar las páginas de sacrificios de nuestros mambises de dos guerras independentistas, y a enaltecer con letras de oro el Ideario Martiano; pero el que versaba acerca de la Guerra Necesaria y consecuente contra un único y expoliador enemigo: el imperialismo norteamericano.

Tras casi ocho años de lucha guerrillera y emancipadora en zonas montañosas irredentas de nuestro verde Caimán, arriba al frente de un gran ejército, el del pueblo cubano, y con el cumplimiento del primer capítulo del Programa expuesto --valientemente, años atrás--, en su defensa en La Historia me absolverá.

Tras aquel Enero victorioso nuevas y diversas batallas devendrían capítulos de su hacer revolucionario. Mas no sólo nacional, sino también internacional. Siempre, siempre al frente, en todo momento y como buen cubano: en las buenas y en las malas. Le veríamos en proyectos únicos en el mundo como la Campaña de Alfabetización, la Ley de Reforma Agraria; en momentos de verdadera crisis por la supervivencia (Crisis de Octubre), por la dignidad y emancipación nacional (Girón, Primera y Segunda Declaración de La Habana); con su apoyo solidario en todo momento y ante cualquier circunstancia hacia América Latina, Asia y África y su lucha liberadora y antiimperialista; con su abrazo al Che Comandante amigo; con su vigor deportista y estudiantil y, ante todo, con su aliento, voluntad y aspiraciones de continuar haciendo de su pueblo ejemplo simbólico y baluarte de las enseñanzas humanísticas del Apóstol, de sus próceres, de sus mártires y del suyo propio.

Su fuerza resulta inquebrantable. De seguro, desconocida en nuestra naturaleza, pues ni los metales más duros físicamente conocidos podrían quebrantarla.  Es un hombre que se ha nutrido y que continuará haciéndolo a partir de la irrevocabilidad de sus ideas y de su espíritu; cualidades que ha logrado trasladar a las cárceles del Imperio de Cinco Héroes cubanos, y a la intransigencia de más de once millones de compatriotas. Y que ya hoy lo está multiplicando en una obra bibliográfica imprescindible por su lente vivencial y preconizador para el futuro.

Hoy, nos alerta ante el peligro de otra nueva conflagración de incalculables consecuencias. El caballo, el arco, la pólvora, los vapores, las ametralladoras, los tanques, los aviones, los submarinos…el arma atómica nuclear han cambiado progresivamente la forma en que combatían los ejércitos, pero no los riesgos, ni las razones.

Él una vez más, nos alerta a todos, a los gobernantes de los cuatro puntos cardinales a discernir con fruición, con cordura ante las expectativas. Nuestra mayor amenaza estaría en la falta humana más primitiva y examinada en tan sólo accionar un simple botón.

No obstante, y a pocos días de su onomástico, él continúa alertando y persuadiendo a todos y, en especial, a los personajes de un Imperio a no repetir la acción genocida de Hiroshima y Nagasaki hace más de seis décadas.

Él es y será un hombre siempre necesario –como reitero, en las buenas y las malas--, pues es ya el resultado de una necesidad histórica, irrebatible e invencible. Es Fidel, eternamente Fidel.

Es reiterado admitir que

Al respecto, nuestro inolvidable Canciller de la Dignidad Raúl Roa García, señaló con sagacidad crítica:

“La oligarquía y sus apéndices asumirían una ideología reaccionaria y un estilo de vida que se traduce en mimética modalidad del American way of life: abolengos comprados, dispendios insolentes, clubes exclusivos, colegios privados, saraos rumbosos, ignorancia acicalada, casinos de juego, prostitución de alto copete, misa a las doce…su arremetida contra la tradición revolucionaria, la cultura nacional, la identificación de la nación consigo misma, la conciencia de su propia situación y los valores éticos acumulados por el pueblo, se proponía disolver el sentimiento patriótico, sacralizar la dependencia a Estados Unidos e instituir un pensamiento político apologético de la estructura dominante de poder”.

De aquellos --una carga patriótica y cultural contra la ignominia--, que encabezarían el período denominado como década crítica y que engendrarían hechos como la Protesta de los Trece, el Manifiesto del Grupo Minorista, el movimiento de Reforma Universitaria, la fundación del Primer Partido Comunista, el congreso de Mujeres, la apertura de la Universidad Popular José Martí, entre otros, que reafirmarían las limitaciones e insolvencias de los movimientos reformistas y de protesta cívica de esos primeros años de República neocolonial.



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   Bolibolo      imprescor3054@hotmail.com      Ecuador
   08.08.2010 - 9:14 pm
Fidel seguir siendo el guia de su pueblo y de los pueblos y humildes de todo el mundo. Su aporte en los actuales momentos son importantes y merecen de serios analisis, ante la amenaza de guerra que vivimos.


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