Fidel: motivado por un ideal

2018-08-13 11:07:25 / web@radiorebelde.icrt.cu / Víctor Pérez Galdós

Fidel: motivado por un ideal

José Martí al referirse a las cualidades de los seres humanos afirmó en un trabajo publicado en la Revista Universal de México el 31 de julio de 1875:

“…hombre es el maestro que da de su ser propio a los demás; el maestro es meritorio y generoso padre de muchos.”

También Martí aseguró, en este caso en un material reflejado en La Nación, de Buenos Aires, Argentina, en la edición correspondiente al 9 de septiembre de 1888:

“Los hombres que quedan son los que encarnan en sí una idea que combate, o una aspiración destinada al triunfo –los que pasean por el mundo voceando y luciendo una velocidad extraordinaria- como los astros.”

Tengo en cuenta estos conceptos expuestos por Martí para hacer referencia a la vida y obra de quién que llegó a detallar en un momento significativo de su existencia, en su alegato defensa La Historia me absolverá:

“Traigo en el con razón las doctrinas del maestro.”

Se trata de Fidel Castro Ruz, máximo líder de la Revolución cubana quién fue un continuador de la obra de Martí y lo sintió como fuente de motivación y enseñanza.

A través de su larga y fecunda existencia Fidel actuó siempre motivado por un ideal. Su vida y labor han traspasado las fronteras de su tierra natal, para proyectarse en el mundo porque él no sólo ha luchado por Cuba sino también por los pueblos de América Latina, de África y de otras regiones y por la causa de la humanidad en general.

Diversos creadores, entre ellos poetas, han reflejado en versos la trascendencia de su obra.

Ángel Augier, por ejemplo, poeta cubano ya fallecido, señaló en agosto de 1986 cuando Fidel cumplía 80 años:

Fidel de tempestad y ternura
Que dominó la mar y la montaña,
El plomo, el viento, el odio con su hazaña
Y devolvió a la Patria la estatura.

Fidel de llama y luz en la hora oscura,
Con raíz de su tierra en la honda entraña,
Como las de la palma y la caña
Que en batalla solar ganan la altura.

Combatiente del músculo y la estrella,
Con la espiga y la flor junto a la espada
Tu pueblo marcha firme tras tu huella.

Y Cuba libre muestra su alborada
Y la bandera de Martí y de Mella
Resplandece el amor de tu mirada.


Fidel: motivado por un ideal

Nacido el 13 de agosto de 1926, en la zona de Birán en la finca propiedad de su padre, al centro norte de la antigua provincia de Oriente, en su infancia solía relacionarse con los hijos de los trabajadores residentes en esa zona.

Acerca de ello Fidel contó cuando habló sobre aspectos de su vida en un encuentro que tuvo con estudiantes universitarios el 4 de septiembre de 1995 en la Universidad de La Habana.

Expuso:

“Yo tuve la oportunidad, en aquellos tiempos de muchacho, de niño, de convivir con todas aquellas familias muy pobres, eran los muchachos con los que nosotros nos reuníamos, con los que jugábamos; sobre todo eso pude pensar mucho después, a lo largo de mi vida en el recuerdo de todo lo que vi siendo niño.
Quizás esas fueron por lo menos algunas imágenes, algunos recuerdos, algunas impresiones que pudieran haber ido creando un cierto sentido de simpatía y de solidaridad hacia aquella gente.”

Años después Fidel empieza a estudiar en Santiago de Cuba. Seguidamente ingresó en La Habana en el colegio de Belén que era la mejor escuela de los jesuitas en el país y contaba con una buena base material e instalación.

Él se destacó allí por la práctica de deportes y además participó en exploraciones.

En el anuario de la escuela, correspondiente al curso en que se graduó aparece una foto suya con las siguientes palabras:

“Fidel Castro (1942-1945). Se distinguió en todas las asignaturas relacionadas con las letras. Excelencia y congregante, fue un verdadero atleta, defendiendo siempre con valor y orgullo la bandera del colegio. Ha sabido ganarse la admiración y el cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no faltará el artista”.

Fidel: motivado por un ideal

El 4 de septiembre de 1945, Fidel ingresa en la Universidad de La Habana. Matrícula en la Escuela de Derecho. Desde las primeras semanas comienza a interesarse por las cuestiones de carácter político. Es elegido primero Delegado de curso.

Choca con los intereses de la mafia que domina la Universidad habanera. Ejercen contra él presiones y amenazas. En 1947 se enrola en un grupo que salen en un barco desde Cayo Confites, al norte de la provincia de Oriente, con el propósito de trasladarse hacia Santo Domingo para luchar contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

Evitó ser capturado tirándose al agua cuando la embarcación en que viajaba fue interceptada por barcos de la marina de guerra cubana. En la etapa inicial de 1948 visita varios países latinoamericanos. En abril se encuentra en Colombia.

En Bogotá estaba organizando un congreso latinoamericano de estudiantes para enfrentar la novena Conferencia Internacional Americana que se iba a celebrar.

El 9 de abril tenía previsto volver a reunirse con Jorge Elicer Gaitán cuando se produjo el asesinato de ese dirigente político, lo cual provocó gran reacción popular.

Fidel se une a los que realizan las protestas. Casi por puro milagro logra salir con vida y retornar varios días después a Cuba, donde prosigue sus estudios universitarios hasta que los concluye en 1950.

Ya en esa etapa estaba relacionado con integrantes del Partido del Pueblo Cubano, Ortodoxo, que había creado Eduardo Chibás, en la etapa final del año 1947. El 12 de noviembre del año citado se traslada a la ciudad de Cienfuegos en unión del también dirigente de la Federación Estudiantil Universitaria, Enrique Benavides para participar en un mitin que se celebraría allí, organizado por los estudiantes del Instituto de dicha ciudad. Fueron detenidos y trasladados a Santa Clara donde se le radicó una causa.

El 14 de diciembre fue juzgado en el Tribunal de Urgencia de Santa Clara. Asume su propia defensa y plantea un Yo acuso al gobierno de Carlos Prío. Finalmente fue declarado absuelto por el Tribunal.

Durante los años 1951 y 1952, además de su función como abogado, sigue realizando una activa labor de denuncia de la situación que padecía Cuba ante el agravamiento de la crisis política por la corrupción de los gobernantes.

Incluso él en unión de otros compañeros había realizado una investigación que ponía de manifiesto las sucias maniobras del propio presidente Carlos Prio. Presentó esa denuncia ante un tribunal y la difundió mediante el periódico Alerta.

Fidel: motivado por un ideal

Pero el 10 de marzo de 1952 se agudizó al máximo la crisis del país cuando Fulgencio Batista dio un golpe de estado e instauró un régimen dictatorial. Fidel denunció con vehemencia ante las frases demagógicas de Batista:

“¡Revolución no, zarpazo!, Patriotas no, liberticidas, usurpadores, retrógrados, aventureros sedientos de oro y poder.”

Y además señaló:

“…hay tirano otra vez, pero habrá otra vez Mellas, Trejos, Guiteras. Hay opresión en la Patria, pero habrá algún día otra vez libertad”.

Batista logra controlar el poder ante la incapacidad de los dirigentes de los partidos políticos tradicionales que en la práctica no hicieron nada concreto para combatir al tirano.

No obstante, Fidel, sobre todo tras haberse encontrado con Abel Santamaría el primero de mayo de 1952, comienza a perfilar un movimiento revolucionario que logra reunir a jóvenes interesados en luchar contra la dictadura.

Tras meses de ardua preparación fue así como el 26 julio de 1953 se lleva a cabo el asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y el Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

Al fallar la toma por sorpresa de las instalaciones militares estas acciones no culminaron en el éxito esperado. Muchos de los participantes en los asaltos fueron capturados y vilmente torturados y asesinados.

Fidel retornó inicialmente a la granjita Siboney, situada a unos kilómetros de Santiago de Cuba, y desde allí intentó dirigirse hacia las zonas montañosas para proseguir la lucha, pero finalmente fue capturado el primero de agosto.

No fue asesinado por la actitud digna del oficial que lo capturó que se negó incluso a entregarlo ante un militar de mayor jerarquía y lo condujo hasta el vivac de Santiago de Cuba.

El 16 de octubre de 1953 Fidel en su alegato catalogado como la Historia me Absolverá además de denunciar los crímenes cometidos por los soldados de la dictadura trazó un programa revolucionario significativo.

Y fue categórico al señalar:

“En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no lo ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, la historia me absolverá.”

Junto a otros combatientes Fidel fue recluido en el Presidio Modelo de Isla de Pinos. Una buena parte del tiempo estuvo totalmente aislado. Allí permaneció hasta el 15 de mayo de 1955 cuando fueron liberados como resultado de una amnistía que el régimen se vio obligado a decretar.

Fidel de inmediato se dio a la tarea de reorganizar la dirección del Movimiento que se identificó con la fecha del 26 de julio y después salió hacia México. Es en este país, y en recorridos efectuados por los Estados Unidos de América, que Fidel obtiene el apoyo necesario para reorganizar la lucha revolucionaria en Cuba.

En México logró el entrenamiento de los futuros combatientes y tras vencer diversas dificultades, finalmente el 25 de noviembre de 1956 sale en unión de los demás expedicionarios a bordo del pequeño yate Granma desde el puerto mexicano de Tuxpán hacia el territorio cubano.

El dos de diciembre se produjo el desembarco de los 82 expedicionarios del yate Granma por un sitio cercano a la Playa Las Coloradas, en la zona suroriental de Cuba. Pero tres días después en Alegría de Pío los combatientes revolucionarios fueron sorprendidos por un ataque de los soldados de la dictadura.

Sólo un pequeño número de expedicionarios pudo reunirse varios días más tarde con Fidel quién no obstante contar tan sólo con un muy reducido número de combatientes y armas reafirmó su determinación de continuar la lucha.

Con firmeza y determinación Fidel encaró todos los peligros y limitaciones durante todo el año 1957 y 1958 y pudo propiciar el desarrollo de la guerra revolucionaria.

Y tras producirse la fuga del dictador en la madrugada del primero de enero de 1959, cuando elementos reaccionarios intentaron realizar una maniobra para impedir el triunfo de la Revolución, Fidel ordenó a los integrantes del Ejército Rebelde mantener la ofensiva y a la vez llamó al pueblo a decretar una huelga general revolucionaria.

Fue así como se consolidó la victoria revolucionaria y ello determinó el inició de una nueva etapa en la vida del pueblo cubano.

Fidel: motivado por un ideal

Precisamente Fidel, el ocho de enero de 1959, al llegar a La Habana al frente de la Caravana de la libertad, en un emotivo acto efectuado frente al entonces campamento militar de Columbia, señaló:

“Creo que es éste un momento decisivo de nuestra historia, la tiranía ha sido derrocada, la alegría es inmensa y sin embargo queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil, quizás en lo adelante todo sea más difícil. Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario, engañar al pueblo despertándole engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias y estimo que hay que alertarlo contra el exceso de optimismo.”


Y también precisó:

“Cuando yo oigo hablar de columnas, cuando oigo hablar de frentes de combate, de tropas más ó menos numerosas, siempre pienso: he aquí nuestra más firme columna, nuestra mejor tropa, la única tropa que es capaz de ganar sola la guerra, esa tropa es el pueblo. Más que el pueblo no puede ningún general, más que el pueblo no puede ningún ejército; si a mí me preguntaran qué tropa preferiría mandar, yo diría: prefiero mandar al pueblo. Porque el pueblo es invencible y el pueblo fue quien ganó esta guerra.”

Teniendo como premisa esencial ese principio, el de contar con el pueblo, se ha llevado adelante la Revolución Cubana. Han pasado ya casi seis decenios desde el instante en que se produjo el triunfo de la Revolución. Son incontables los grandes acontecimientos ocurridos en el país, el prestigio alcanzado a nivel internacional, y la contribución de Cuba al desarrollo de otros pueblos y del mundo en general.

Y junto a Cuba y su pueblo ocupa un lugar en la historia el nombre de Fidel. Como el líder histórico de la Revolución Cubana, y como personalidad relevante por su entrega total a la causa revolucionaria y por la lucha emprendida por él a favor de la preservación y desarrollo de la humanidad Fidel sigue ofreciendo lecciones. Su ejemplo, sus principios, su legado en general continúa y continuará siendo fuente permanente de enseñanza y motivación.

Precisamente el 19 de abril del 2016 en lo que fue su última intervención, en el séptimo congreso del Partido Comunista de Cuba, Fidel señaló:

“A nuestros hermanos de América Latina y del mundo debemos trasmitirles que el pueblo cubano vencerá.”



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