
Ahora que ya estamos en la final de la Serie 54 se multiplican las tensiones alrededor del pasatiempo nacional. Innegablemente, en Cuba de béisbol sabemos todos, al menos en algún momento hemos participado en las acaloradísimas discusiones incluso a la hora de decantarnos por la novela de turno o el partido crucial.
No voy a hablar de los equipos que este 2015 se disputan la corona. Tampoco pretendo establecer algún favorito. El desenlace en cualquier juego de pelota es más impredecible que la lenta progresión dramatúrgica de los culebrones televisivos.
Por esta vez Ud no llamará inoportuno a quien le pregunte pormenores del último juego. Al contrario, disfrutará explicando con maestría y especialización cual si se tratara de un árbitro o algún jugador.
Yo no sé lo que pasa en República Dominicana o si en la portentosa Korea se disputen el mando televisivo para visualizar los doramas. En Cuba, béisbol es sinónimo de complicidad frente a la pequeña pantalla para los que nos quedamos en casa.
Aunque el equipo de tu preferencia haya hecho las maletas, por esta vez te inclinarás por otro aunque no convenzas a nadie de tu nuevo favorito.
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