
Cae la tarde de un jueves brumoso y gris. Al sol, por más que quiso, no le ha sido posible asomarse, y ya, por hoy, se le acaba el tiempo. Para quienes pasen por la calle Martí de la ciudad de Holguín, casi en su comienzo, cerca de la carretera central, llama la atención una fila de vehículos parqueados, todos con el denominador común de traer fango hasta en el techo.
Por la senda izquierda de la vía, a media cuadra, tres o cuatro escalones de mármol blanco indican la entrada a un espacioso recinto. Tal si fueran alumnos fijos de una aula escolar, quienes llegan van es busca de sus asientos habituales, alrededor de una enorme mesa ovalada.
Son las seis de la tarde, y está comenzando la revisión diaria de la zafra en Holguín.
Pero ni pensar que se trata de un rutinario procedimiento.
En estas horas se está decidiendo el final de una campaña tremendamente tensa, con lluvias en casi todos los meses, y sobre todo en los dos últimos. El plan de producción de la provincia anda por el 99 por ciento. La decisión es completar este domingo.
Pero lograrlo no es fácil. Los ahora empantanados caminos, igual los cañaverales, convierten en verdaderas proezas la labor de los “zafreros”.
La tecnología en las comunicaciones permite recorrer en minutos cada uno de los frentes de batalla. Aún las dificultades no aparece ni una frase que perciba flaqueza.
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Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en la Provincia, Luis Antonio Torres Iríbar. Foto: Aroldo García |
Y allí también, el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en la Provincia, Luis Antonio Torres Iríbar, apuntalando con sabio magisterio político cada uno de los momentos claves del encuentro, incluyendo el final:
“El cercano día de la victoria en esta zafra, va a ser un día muy grande para todos… me siento muy orgulloso de ustedes, y cada día crece mi entusiasmo, mi compromiso, y mi respeto hacia todos ustedes, y sobre todo a los trabajadores que ustedes dirigen. Sin ellos sería imposible. Pero somos invencibles porque quienes dirigen a esos trabajadores tienen moral, y tienen prestigio, y están allí, junto a ellos…
Estas lluvias son como una prueba de la naturaleza a nuestras decisiones, y a nuestra disposición en esta batalla, y para saber si alguien flaquea.
No hay un lugar donde lleguemos que la gente no pregunte… y la zafra?... se cumple?.
Y yo creo que sí, que puede ser este domingo, pero suponiendo que no pueda ser el domingo, por algo muy grande, entonces será el lunes. Pero no vamos a dejar de cumplir. Y recuerden lo que les dije antes… si tenemos que cargar la caña al hombro para llegar al cumplimiento, lo haremos”.
Escuchándolo, a mi mente regresan aquellos días gloriosos de mil novecientos noventa y seis, cuando al llamado de Raúl, nos fuimos a los cañaverales, y se cumplió la zafra, y se ganó el 26 de Julio.
Es esa precisamente la motivación latente que ahora me impulsa abordarlo, y hasta contarle de aquellas inolvidables vivencias.
“Estamos bajo la inspiración del Holguín mejor que queremos y que construimos todos unidos, y así mismo, creo que si podemos cumplir la zafra. Son condiciones muy duras, desde el punto de vista de las lluvias. Contra ellas no podemos cuando va a caer. Contra las lluvias podemos cuando los hombres y las mujeres de este gran pueblo azucarero, algo que es genético aquí, todo el mundo aquí siente la zafra, siente el azúcar, todo el mundo desea que se cumpla.
Yo quiero explicarte que hay tres centrales que ya cumplieron su plan, y no han pitado, y sabes por qué no han pitado?, pues porque esos colectivos, esa dirección, esos jefes, decidieron no pitar porque están comprometidos con el cumplimiento de la provincia. Dicen que van a pitar, cuando la provincia cumpla.
Tú te imaginas que gesto, que desprendimiento, de compromiso, de amor, por aportarle al país un poco más de azúcar, que el país tanto necesita, y que aquí pueden producirse.
Si la caña llega a los ingenios, esos hombres de hierro van a cumplir su tarea, así me lo han planteado.
Y allí hay actitudes extraordinarias. Impresiona lo que se hace allí para crear condiciones, y que esos caminos llenos de agua, se conviertan en caminos transitables. Y cuando el camión no puede avanzar se le pone un tractor delante, con un cable.
Esa es la expresión, de ese sentido, de esa frase, de ese principio que hemos enarbolado de Más holguineros más podemos. Es principio, es actitud, es una manera de comportamiento para ser mejores.
Por eso yo enarbolo la frase por el Holguín mejor que queremos y debemos seguir construyendo”.
“Yo creo que sí. Estoy convencido totalmente. Dentro de pocas horas Holguín todo va a pitar por el cumplimiento azucarero. Te puedo asegurar que hasta la industria del níquel en Moa va a pitar, porque hasta a ellos también les vamos a avisar”.
Un estrechón de manos refrenda el encuentro, cuando Pedro Silva el Director general de AZCUBA en Holguín, llega y me dice: “mañana salimos al amanecer de nuevo para los cañaverales de Cueto…te vas con nosotros, verdad?.
Privilegios así, no se dejan para después.
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