Holguín. Cuba.- Apenas quince minutos antes de la medianoche, el característico sonido de los tachos en el ingenio anunciaba su inmediata descarga de azúcar, desde la “Casa de Calderas”, en el López Peña de Báguano.
Pero no era esa, una rutinaria descarga más. Esas toneladas de producto recién terminado completaban definitivamente una ansiada cifra.
Holguín responde de esta manera a la expresa solicitud de la máxima dirección del Estado Cubano de cumplir el plan de producción de azúcar de este año, uno de los mayores en Cuba, con más de ciento sesenta y seis mil toneladas.
Se ratificaba, además, la vanguardista posición holguinera como tercera provincia con mayor aporte de azúcar en la campaña.
Inscripta de hecho en la historia azucarera de esta región, terminaba así una titánica proeza laboral, desarrollada en cañaverales, ingenios, caminos y rutas ferroviarias, bajo torrenciales lluvias que acompañaron la campaña desde su inicio, seis meses atrás, pero más recias aún durante los meses de abril, mayo y junio.
Semanas atrás, con tan complejo panorama, unos cuantos incrédulos dudaron de un desenlace victorioso ante aquella operación tan difícil.
Pero sus protagonistas, miles de trabajadores de fila, como los operadores de combinadas, choferes de camiones, tractoristas, ferroviarios y personal de apoyo, desafiaron los continuos “palos de agua”, arreglaron y volvieron a arreglar los caminos, despejaron de fango, buscaron alternativas para salir de atascos pantanosos, olvidaron horas de descanso y sueño, y mucho más.
Por esa razón, convertida en ingrediente básico para la unidad, más allá de cumplimientos individuales, que los hubo, decidieron unirlo todo y celebrar cuando se cumpliera.
Y así lo disfrutan hoy.
Lo producido este año supera en más de treinta por ciento lo hecho en la pasada contienda, a lo que se agrega otra gran diferencia en el ámbito económico:
El año pasado la zafra de Holguín generó cinco millones de pesos en pérdidas. La que ahora concluye generó cinco millones en el acápite de las ganancias.
Ahora la varilla está bien alta. En la próxima contienda el crecimiento deberá ser mayor, y el comienzo de operaciones mucho antes que para esta campaña; o sea, habrá “zafra chica” para varios ingenios.
La del año 2015 será, por tanto, bien grande.
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