
Al Centro del grupo Felicia Miranda intercambia con profesoras y alumnas que asisten a un curso de superación en la propia escuela los sábados. Foto: Teresa Valenzuela
Por diferentes motivos cada año alrededor de 30 jóvenes y adolescentes abandonaban los estudios y quedaban ociosas en sus casas en espera de que les llegara una oportunidad que les permitiera ser útiles de nuevo y pensar en el futuro.
La ocasión surgió hace una década al crearse en el reparto de Alamar, La Habana del Este, la Escuela de Habilitación Pedagógica Vilma Espín que dirige la profesora Felicia Miranda Hernández, en la que unas 900 estudiantes desvinculadas del estudio y el trabajo, se capacitaron en ese tiempo a través de cursos de diferentes duración, que las preparó para trabajar como educadoras de círculos infantiles, así como, auxiliares pedagógicas y asistentes para el trabajo educativo en esas instituciones, y escuelas primarias del territorio.
Desborda emoción cuando recuerda sus primeros años de vida y nacía en ella la vocación de maestra. “De niña jugaba con las muñecas e imaginaba que eran mis alumnas. Luego al ser adolescente decidí estudiar la profesión por lo que me formé como maestra Makarenko en un lugar de difícil acceso conocido como Minas del Frío, en la Sierra Maestra, oriente del país donde cursé el primer año de la carrera en 1965 con 15 años de edad”.
“Cuando nos graduábamos nos ubicaban en una escuela determinada. A mí me tocó un internado de primaria donde los niños permanecían toda la semana en la escuela, así que era darles las clases, pero, además, cuidarlos por las noches y estar atentos a ellos; esa etapa de mi vida la considero muy hermosa”.
Pasaron los años y aún Felicia reconoce estar enamorada de la profesión elegida y de guiar a los más jóvenes. En la escuela que dirige actualmente el claustro es de vasta experiencia en el sector y se esfuerza cada día para llevar a la par instrucción y educación, binomio que tiene resultados en la formación integral de las nuevas generaciones”.-afirma la directora que se caracteriza por el buen trato con todos, y la sonrisa que combina con la exigencia en la escuela.
Sobre el curso escolar recién concluido señaló que fue fructífero; prepararon a un número alto de muchachas que reforzarán a los círculos infantiles y escuelas primarias, a partir de septiembre, además, un total de 10 jóvenes se graduaron en todo el municipio como educadoras de nivel medio de círculos infantiles y, por lo tanto, contribuirán a disminuir el déficit de docentes en esas instituciones.
La directiva explicó también que la escuela les permite a las que terminan como auxiliares pedagógicas continuar superándose los sábados, para egresar como educadoras de círculos infantiles; el claustro-dijo- está integrada por docentes altamente calificados con larga experiencia pedagógica; cada una de ellas les transmite su experiencias adquiridas a lo largo de la vida.
No duda al decir que la Escuela de Habilitación Pedagógica que dirige, es la única del territorio que forma auxiliares pedagógicas y educadoras de nivel medio; “No es lo mismo que los niños tengan una educadora, más calificada, que una auxiliar; elevar el nivel es esencial para las muchachas y los círculos.
Sobre las perspectivas señaló que pretenden continuar trabajando con la perseverancia y motivación que caracterizaron al colectivo desde sus inicios ,en función de poner su granito de arena que propicie una mayor incorporación de los niños a esas instituciones, así como de las madres al trabajo.
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