
Una movilización popular de los seguidores del presidente de Bolivia, Evo Morales, tornaron ridícula y fracasada la intentona del líder opositor derechista, Luis Fernando Camacho, de imponer al presidente, Evo Morales, la renuncia al cargo.
Camacho es el líder del Comité Cívico del principal bastión opositor, la ciudad de Santa Cruz, donde anoche prometió ante un mitin de sus partidarios que este martes entregaría personalmente la carta de dimisión de Morales para que la rubricara.
Antes de partir hacia la capital, La Paz, Camacho aseguró de manera pública que no retornaría a Santa Cruz sin la firma de Morales, y proclamó anticipadamente que este martes sería el último día del líder indígena en la Presidencia, pero al llegar al aeropuerto de El Alto, se topó con una concentración de sindicatos mineros, comerciantes minoristas y agrupaciones vecinales favorables a Morales, que le impidieron salir del aeropuerto y le obligaron a regresar a Santa Cruz, tras permanecer retenido durante casi 10 horas.
El Ministerio del Interior de Bolivia confirmó que movilizó policías al aeropuerto de La Paz para garantizar la integridad física de Camacho y resguardar las instalaciones.

Ahora queda por ver cuál será el próximo paso de Camacho, al cumplirse hoy el plazo de 48 horas que la oposición bajo su mando había dado a Morales para presentar su renuncia por el supuesto fraude en las últimas elecciones.
Previendo el fracaso de su intento de imponerle hoy a Morales la firma de la renuncia, Camacho ya había pedido anoche a sus seguidores radicalizar sus protestas desde este martes, para forzar la dimisión del mandatario.
Los llamados comités cívicos, que son en realidad instrumentos de la oposición, prevén cerrar las fronteras de Bolivia y tomar instituciones públicas en Santa Cruz y otras ciudades, una lógica violenta y sediciosa, según advirtió hoy el ministro de defensa, Javier Zabaleta.
Entre tanto, una comisión técnica de la OEA continúa su auditoria electoral a pedido del gobierno de Evo Morales para confirmar que la reelección del presidente en primera vuelta no fue fraudulenta, como denunció la oposición, sin aportar ninguna prueba.
Podemos tener diferencias ideológicas y programáticas, pero primero debe estar la Patria. Mi pedido al pueblo boliviano, a los movimientos sociales, es seguir defendiendo la democracia pacíficamente. Hago un llamado a la oposición para que no nos enfrentemos entre bolivianos. pic.twitter.com/4Run5TEj2T
— Evo Morales Ayma (@evoespueblo) November 3, 2019
Desde antes de los comicios, Morales y altos funcionarios de su administración denunciaron que la derecha tenían un plan de golpe de Estado en marcha para desconocer la eventual victoria del mandatario, que daban por segura.
Tras el resultado que confirmó el triunfo de Evo, la estrategia golpista fue corroborada con las denuncias opositoras de fraude, las protestas callejeras, e incluso, los llamados de la ultraderecha a que las fuerzas armadas derroquen al presidente.

En ese contexto, el exministro del interior, Hugo Moldiz, vio señales de un atentado contra Morales, en el aterrizaje de emergencia del helicóptero que trasladaba ayer al mandatario.
Moldiz tomó nota de la falla mecánica del rotor de cola del aparato, al despegar de un poblado andino, aunque el incidente no tuvo consecuencias para Morales, de acuerdo con el informe de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB).
Morales ya anticipó que el suceso será debidamente investigado, mientras que Moldiz dio por sentado que fue un atentado criminal y recordó que al extinto líder panameño Omar Torrijos le pasó lo mismo en 1 981.
El ex ministro del interior boliviano alertó sobre lo que buscan los enemigos de Evo Morales, y pidió al pueblo movilización y lucha contra el golpismo imperial y conservador.
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