
Los fumadores, que por cierto en Cuba son numerosos, siempre tienen algún pretexto para serlo; cuando no es que le mejora la ansiedad, es que le da calma para enfrentar el estrés de un día agitado, pero lo cierto es que no faltan justificaciones.
Los más jóvenes reunidos en grupo, en ocasiones fuman por imitación y no ser menos que el resto, sin embargo, con el tiempo se acostumbran y no pueden dejarlo con facilidad.
De nada sirve que al fumador se le haga una descripción hasta el detalle de las sustancias dañinas que encierra un cigarro o un tabaco; en cuestión de afectaciones, tanto uno como otro, causan igual perjuicio; otro es el que se hace al bolsillo de cada cual y a la economía familiar.

Muchos dicen con razón que tarde o temprano el cigarro pasa la cuenta. Vemos una persona que fumó por años en la juventud, deja de hacerlo en la adultez, sin embargo, en la tercera edad, padece similares síntomas que un individuo que lo hizo ininterrumpidamente toda la vida.
El estado cubano no escatima esfuerzos para que los ciudadanos dejen la adicción, tal es el caso de las consultas especializadas en policlínicos y hospitales, así como, campañas televisivas, dramatizados y otras vías, a lo que se unen en las escuelas otros espacios y acciones donde se les explica a los más jóvenes el mal que causa el vicio.
Por otra parte, el fumador no reconocerá jamás la adicción, pero cuando carece del producto, no duerme ni se tranquiliza hasta que lo tiene de nuevo en sus manos.
Aliento desagradable, delgadez, contagio a los miembros de la familia, así como, a compañeros de trabajo y amigos, que, sin quererlo, se convierten en fumadores pasivos, son otras de las consecuencias del letal hábito.
A veces un susto es efectivo para dejar el cigarro o el tabaco; conozco un fumador que fue al estomatólogo y al reconocerle la boca le diagnosticó tal daño en las encías que le recomendó abandonar con urgencia el hábito de fumar o atenerse a padecer cáncer bucal. El hombre por supuesto lo dejó y de paso se alejó también del café.

Este 31 de mayo, día Internacional contra el tabaquismo, la convocatoria es de nuevo como cada año a dejar de fumar para que cada vez el aire tenga menos contaminación y las personas sean más saludables, sobre todo los jóvenes y adolescentes que tienen un futuro por delante que será más seguro sin humo.
No se debe de olvidar que se trata de un mal hábito que se puede abandonar con una buena dosis de voluntad.
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